La cuarentena desde Europa: Leandro Armatti, un sunchalense que cumple el aislamiento en Bélgica

Ciudad 01 de abril de 2020 Por Leandro Gómez
Partió el 11 de marzo hacia el viejo continente junto a un grupo de ingenieros para comenzar con su viaje de graduación, que planeó desde que ingresó a la carrera de ingeniería industrial en Córdoba. Pero la pandemia por coronavirus obligó al contingente a improvisar medidas rápidas ante el cierre de las fronteras europeas y la imposibilidad de regresar a Argentina. Desde la ciudad de Gante cuenta cómo transcurren los días, a la espera de poder volver o retomar su ruta.
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LEANDRO, SEGUNDO DE DERECHA A IZQUIERDA, JUNTO A SU GRUPO DE VIAJE - Foto: AVEIT.

Leandro Armatti es un sunchalense de 25 años que se graduó en 2019 como ingeniero industrial por la Universidad Tecnológica Nacional de Córdoba. Y, desde que ingresó a esa casa de estudios, se integró a la Asociación Vocacional de Estudiantes e Ingenieros Tecnológicos (AVEIT), a través de la cual logró reunir los fondos para su viaje de graduación, cumpliendo diversas tareas y vendiendo rifas durante todo el cursado de su carrera.

AVEIT lleva 52 años organizando viajes culturales y técnicos por toda Europa para graduados y profesores de la UTN. Y este, 2020, era el año fijado (desde 2013, cuando empezó a estudiar) para que Leandro y el grupo que lo acompaña pudieran vivir la misma experiencia: tenían previsto recorrer alrededor de 15 mil kilómetros a lo largo de cuatro meses a bordo de autocaravanas, para visitar diferentes empresas y países.

Y con ese plan partió desde Sunchales el 10 de marzo, un día antes de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) calificara de pandemia al brote de Covid-19 (coronavirus), y también con anterioridad a que se decretara la cuarentena obligatoria, no solo en el territorio nacional, sino en diversos países europeos. "Cuando llegamos acá fue cuando explotó todo", cuenta.

Barcelona fue el primer destino (debían retirar allí las casas rodantes que habían alquilado), pero el grupo de viajeros que integra este sunchalense tuvo que dejar de lado su itinerario y adaptarse a las nuevas circunstancias. Ante el avance de la enfermedad en ese país y el inminente cierre de sus fronteras, dos días más tarde se trasladaron a Francia, donde tampoco pudieron permanecer por medidas similares adoptadas por el gobierno francés. Así, el contingente que originalmente era de 58 personas, se dividió en dos: 18 pudieron cruzar a Gran Bretaña, mientras que las 40 restantes llegaron a Bélgica, precisamente a Gante.

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Y es en esa ciudad (la segunda más grande del país, ubicada a poco más de 50 kilómetros de la capital Bruselas) donde Leandro, junto a su novia y otros 38 argentinos están cumpliendo con la cuarentena. Allí, de acuerdo a su testimonio, las medidas de aislamiento son más flexibles que en otros países de Europa: "Todavía se puede salir a hacer actividad física, pero hay que respetar ciertas reglamentaciones: solo se puede salir de a dos personas por vez y hay que mantener una distancia mínima. Tenemos algunas libertades".

Llegar a Gante en siete motorhomes también trajo sus contratiempos. Primero, el grupo se instaló en un parking durante dos días, pero las autoridades no les permitieron permanecer en ese sitio. "Al principio, la gente que pasaba y nos veía que estábamos todos juntos acampando, colgando ropa, se asustaba y avisaba a la policía", comenta Leandro. Así fue que, mediante las gestiones correspondientes ante las autoridades -siempre con buena predisposición para ayudar a los viajeros-, lograron instalarse en otro campamento, donde cuentan con las facilidades para vivir en las motorhomes: acceso a agua, electricidad y puntos de descarga de agua. 

Pese a que la bienvenida fue un poco accidentada, las cosas cambiaron una vez que su situación se volvió de conocimiento público entre la comunidad a partir de una nota difundida por un medio local. "Hay gente que se acercó a hablar con nosotros, otros que hicieron intercambios en Argentina y vinieron a practicar español y gente que nos trajo comidas típicas y hasta cervezas. Hasta hay una pareja mayor que se ofreció a lavarnos la ropa y pasa todos los días", detalla el sunchalense. 

Además, por intermedio de un empresario argentino, el contingente también tiene a su disposición un espacio co-working, en el que cuentan con ambientes amplios, baños, un comedor y espacios para conectarse a internet con sus teléfonos y computadoras. "No nos falta nada, nuestra estadía acá está siendo totalmente tranquila y segura", remarca.

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Para Leandro y todos sus compañeros de viaje es una incógnita saber cuántos días deberán permanecer en esta situación. Sin embargo, dentro de un panorama que en un principio era totalmente negativo, destaca que "tenemos la ventaja de tener 110 días pagados de las motorhomes" para cumplir el aislamiento.

Quedarse a esperar que las autoridades europeas levanten las medidas de aislamiento para poder continuar con su itinerario o volver en cuanto puedan a Argentina (el cierre total de fronteras se extendió hasta el 12 de abril, pero desde este miércoles el gobierno nacional implementa un plan de repatriación), es un dilema entre el que todo el grupo se debate. "Particularmente, nuestra motorhome es el caso del medio, estamos indecisos y esperando que en algún momento podamos seguir", dice Leandro desde la ciudad de Gante.

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