


Del Papa Juan Pablo II a León XIV: Más obispos y parroquias, pero menos católicos, cómo cambió la Iglesia argentina

Después de 39 años, un Papa volverá a pisar suelo argentino. Antes de León XIV, que visitará Argentina del 8 al 11 de noviembre, el único pontífice que había llegado a nuestro país había sido Juan Pablo II.
Su primera visita fue en junio de 1982 durante la última dictadura militar, con motivo de la Guerra de Malvinas. La segunda ocurrió en abril de 1987, cuando fue recibido por el presidente Raúl Alfonsín y realizó una gira de 6 días en Buenos Aires y otras ciudades.
Argentina ha cambiado mucho desde entonces, así como también la cantidad de fieles y los religiosos y religiosas que forman parte de la Iglesia Católica local.
“Si bien hay algunos paralelos en términos de situación del país, es una Argentina muy distinta en términos de configuración religiosa la que se va a encontrar León XIV en relación a la que vivió Juan Pablo II”, explicó a Chequeado Pilar García Bossio, especialista en sociología de la religión e investigadora de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Aumento de obispos y parroquias, descenso de bautismos y casamientos
El 10 de abril de 1987, el entonces arzobispo de Buenos Aires, Juan Carlos Aramburu, dijo durante una celebración del Papa Juan Pablo II en el estadio de Vélez Sarsfield: “Nuestra Iglesia Católica en Argentina, desde 1934, año del 31° Congreso Eucarístico Internacional en Buenos Aires, ha dado pasos notables de progreso”.
En ese momento, el también cardenal destacó el aumento de vocaciones sacerdotales: había 2.409 sacerdotes diocesanos, 2.398 sacerdotes religiosos, 3.475 religiosos no sacerdotes, 10.770 religiosas y 1.543 seminaristas mayores. A esto se le sumaban 15.189 escuelas católicas con 1.500.409 alumnos.

Para datos históricos, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) cuenta con una plataforma con estadísticas de cada uno de los Episcopados de la región. La información está organizada en períodos de 5 años, desde 1970 hasta 2020.
Según esta fuente, para 1980 en Argentina había 89 obispos, 5.450 sacerdotes y 36 diáconos. Para 1985 (3 años después del retorno de la democracia y 2 antes de la segunda visita de Juan Pablo II), las cifras habían aumentado levemente, con 90 obispos, 5.450 sacerdotes y 92 diáconos.
En 2020 (último dato disponible), sobre todo la cantidad de obispos siguió creciendo: 144. También aumentaron los sacerdotes (5.530) y los diáconos (1.090).

En cuanto a estructuras territoriales (diócesis, parroquias y centros pastorales), en 1980 funcionaban a lo largo del país 63 diócesis, 2.100 parroquias y 5.450 centros pastorales.
Cinco años después se registraba un leve aumento: 64 diócesis, 2.200 parroquias y 6.080 centros pastorales. Y para 2020 continuaron en aumento: 73 diócesis, 2.880 parroquias y 10.400 centros pastorales.
Lo que cambió con los años, pero en descenso, fueron los bautismos, comuniones, confirmaciones y casamientos.
Mientras que en 1985 se registraron 611 mil bautismos y 140 mil casamientos, por ejemplo, para 2020 fueron 442 mil y 28 mil, respectivamente.
“Hoy es una sociedad muy fragmentada, donde la diversidad religiosa se expandió y el número de los sin religión creció, pero todavía se siente una cierta identificación con ese catolicismo cultural al que este Papa viene a intentar sostener y, al mismo tiempo, a balancear las diferentes fragmentos internos de la Iglesia que hoy están en tensión”, advirtió García Bossio.
Cómo cambió el catolicismo en Argentina
Según el Censo de 1960, en el país había 16,1 millones de católicos, siendo la religión mayoritaria. Esto representaba un 90% de la población (sobre los 17,8 millones de personas mayores de 5 años).
Le seguían, entre las religiones cristianas, la protestante (468 mil) y la ortodoxa (65 mil). Entre religiones no cristianas sumaban 275 mil la israelita y 14 mil la musulmana. Las personas sin religión llegaban a las 291 mil.

“En el Censo de 1947 y en el Censo de 1960 son los únicos que tenemos registro donde se preguntó por religión. En ambos casos el número de católicos era tan alto que la justificación en los censos posteriores de no incorporar la pregunta era que se trataba de algo que atravesaba casi la mayoría de la población. Incorporar una pregunta en un censo siempre es caro, porque implica extender el cuestionario, y en esa época que no existía la digitalización era alto el costo de procesar la pregunta”, explicó a Chequeado la especialista de la UCA.
Aunque no hay datos estadísticos oficiales sobre el número de católicos desde el Censo de 1960, existen algunas aproximaciones de otras encuestas.
Según la Encuesta Mundial de Valores (WVS, por sus siglas en inglés) -un programa de investigación internacional dedicado al estudio científico y académico en todo el mundo- en 1984 había en Argentina un 80,5% de católicos, sobre una base de 1.005 encuestados.
Para 2009, según esos datos, los católicos en el país bajaban al 75,5%, aunque seguía siendo el porcentaje más alto entre las personas que adscribían a alguna religión.
Por su parte, según los resultados de la encuesta de creencias realizada por el Centro de Estudios e Investigaciones Laborales (CEIL) del Conicet, en 2008 la religión católica representaba al 76,5% y en 2019 pasó al 62,9%.
Esto significa que en una década, entre 2008 y 2019, la cantidad de católicos disminuyó, pero conserva la mayoría.
El catolicismo sigue siendo la principal religión, pero crecen los fieles evangélicos
El catolicismo continúa siendo la religión mayoritaria con un 57,7% de adeptos, según un reciente informe del Barómetro de las Religiones y las Creencias de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en base a una encuesta probabilística de alcance nacional de 904 casos.
Las personas sin filiación religiosa (que incluyen a quienes declaran no tener religión, a las personas agnósticas y ateas) representan al 22,4%, mientras que el mundo evangélico ya es la segunda identidad religiosa organizada con un crecimiento gradual. Los evangélicos pasaron de ser el 9% de la población en la medición del Conicet en 2008, al 15,3% en 2019 y hoy llegan a ser el 17,4%.
El informe destaca que el motor principal de este cambio es un profundo proceso de reemplazo generacional. La edad es la variable que mejor explica el alejamiento de la fe institucionalizada.
“Por una parte, entre los jóvenes de entre 16 y 29 años, sólo el 44,6% se identifica como católico, mientras que el 31% declara no tener filiación religiosa. Esto contrasta con los adultos mayores de 50 años, donde el catolicismo conserva aún una posición dominante (69%) y sólo una minoría se declara sin religión (12,6%)”, señaló Juan Cruz Esquivel, director del Barómetro de las Religiones y las Creencias en Argentina e investigador de la UBA y el Conicet.
Para García Bossio, “hasta el fin de la última dictadura estábamos en un contexto donde socialmente se era católico, donde el costo de la diferencia y de la diversidad era bastante alto si uno no venía de grupos étnicos específicos. Entonces lo más común, lo más fácil, lo más sencillo era decir: ‘Soy católico’. Sin embargo, en la actualidad hay un cambio en el paisaje religioso. El costo de la diferencia de decir ‘no soy católico’ ha disminuido tanto que hoy el grupo que crece más rápido de alguna manera son los sin religión”, concluyó.
Este contenido es parte de la Red Federal de Periodismo e Innovación (RPI), alianza impulsada por Chequeado que une a medios de 5 regiones del país para contribuir a la expansión del periodismo innovador y contrarrestar los desiertos informativos.




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