Los cinco ciberdelitos más comunes y cómo evitarlos

Tecnología 17 de noviembre de 2021 Por El Eco de Sunchales
En este artículo te contamos cuáles son las actividades delictivas más habituales relacionadas con internet, en qué consisten y cómo podés hacer para prevenirlos y evitar ser una víctima más de una de las amenazas más preocupantes en la actualidad.
ciberdelito

En un mundo cada vez más digitalizado, donde los seres humanos pasamos muchas horas al día utilizando internet y distintas aplicaciones para actividades profesionales, comerciales y de ocio, el auge de los ciberdelitos no para de crecer, estimándose que en 2020 hubo un 300% más de casos que en 2019, y el número sigue creciendo durante 2021.

Es importante destacar que todo hecho delictivo cometido a través de internet puede ser denunciado y debe ser investigado por las autoridades policiales y judiciales, por lo que se recomienda que, en caso de ser víctima, se realicen las denuncias pertinentes. Sin embargo, dado que, como expresó el abogado especialista Guillermo Chas, para la justicia todavía sigue siendo un desafío combatir a los ciberdelitos, es fundamental conocer cuáles son los principales riesgos y qué medidas podemos tomar para evitarlos.

Phishing

La palabra phishing es un neologismo del idioma inglés que, en esa lengua, suena igual que la palabra fishing, que significa pescar.

Se denomina así al conjunto de acciones que llevan adelante los ciberdelincuentes para pescar información valiosa y útil para la comisión de delitos, como puede ser la captación de números de tarjetas de crédito, los usuarios y contraseñas de acceso a sistemas de homebanking, cuentas de correo electrónico o redes sociales, y demás elementos que puedan ser útiles para cometer actos delictivos vulnerando la privacidad de los usuarios.

Para prevenir el phishing, lo más importante es no compartir los datos personales con personas que los soliciten, aún cuando se hagan pasar por oficiales de bancos o plataformas digitales de comercio electrónico o redes sociales, ya sea por chat, teléfono, mail o cualquier otro medio. La regla general es que estas instituciones no piden este tipo de información, por lo cual cualquier solicitud de ese estilo debe encender las alarmas.

También es importante habilitar el segundo factor de autentificación en las cuentas de usuario de las distintas plataformas y aplicaciones, y tener a resguardo los datos de recuperación de cuentas.

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Pornoextorsión

La pornoextorsión, como su nombre lo indica, es una forma de extorsión que gira en torno al material de carácter íntimo, erótico o pornográfico, en la cual el delincuente que logra acceder a fotos o videos de ese tenor, exige a la persona que aparece en ese contenido audiovisual que realice determinada conducta, generalmente abonar una suma de dinero, a cambio de eliminar y no compartir el contenido públicamente.

Al igual que ocurre con el secuestro de datos, la realidad es que el cumplimiento de la exigencia delictiva no asegura que el malhechor no comparta el material íntimo, ni mucho menos que lo elimine de su computadora.

El mejor modo de prevenir este tipo de delitos es no filmarse ni fotografiarse en circunstancias que puedan resultar pudorosas o, en caso de hacerlo, realizarlo con una cámara o celular propio, aunque esto no asegura que otras personas no puedan acceder al material (hackers, técnicos de reparación o simplemente conocidos que manipulen el equipo).

Grooming y pornografía infantil

El grooming se define como una forma delictiva a través de la cual se busca ganar la confianza de un menor de edad, primeramente acosándolo, para luego inducirlo o forzarlo a realizar actos de contenido sexual.

En este caso, el ciberdelincuente, que además suele ser un pederasta, busca formas de contactar y generar empatía con el menor, muchas veces aprovechándose del uso de las redes sociales (facebook, instagram, tiktok, e incluso whatsapp), tras lo cual aplica distintas técnicas de engaño o incluso amenazas para obtener material íntimo o, peor aún, para concretar encuentros personales donde busca concretar los abusos sexuales.

La prevención de este delito implica, ante todo, la educación y el diálogo entre padres, madres y tutores con sus hijos, explicándoles los riesgos, sin intimidarlos ni asustarlos, sino para generar en ellos una conciencia acerca de los peligros que corren y la importancia de comunicarlo a los mayores en caso de que haya indicios que los lleven a pensar que pueden estar siendo víctimas.

La supervisión de los adultos en el uso de las redes sociales e internet, realizada de manera respetuosa y sincera, también es de gran ayuda para prevenir el grooming. Y es muy importante dar intervención a las autoridades policiales y reportar el caso en la plataforma digital para poder identificar al responsable y tomar las medidas que correspondan.

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Secuestro de datos y archivos

Otra de las modalidades del cibercrimen que ha cobrado relevancia en los últimos tiempos es el secuestro de datos y archivos. Es una de las formas principales de ciberdelito que tiene por víctimas a las empresas, porque el daño que causa es mayor y la capacidad económica para afrontar las exigencias de los criminales también lo es, pero que se ha extendido al común de los usuarios.

Este ciberdelito se ejecuta principalmente a través de lo que se conoce como ramsonware, aplicaciones programadas especialmente para capturar, encriptar y/o impedir el acceso a los archivos almacenados en una computadora. Cuando la víctima baja o instala el ramsonware, o el cibercriminal logra colarlo en su terminal a través de alguna otra modalidad, el usuario pierde acceso y, para recuperarlo, se le exige el pago de un rescate, muchas veces recurriendo a medios de pago como las criptomonedas.

La realidad es que nada garantiza que una vez efectuado el pago, el criminal cumpla con su promesa de restituir el acceso a los archivos, por lo que lo más recomendable para no ser víctima es evitar descargar o instalar archivos provenientes de sitios o personas desconocidas, y mantener actualizados los sistemas de protección de nuestras computadoras tales como antivirus y firewalls. La intervención de técnicos especializados puede ser útil para lograr el desbloqueo, y siempre es recomendable hacer la denuncia pertinente ante los organismos estatales.

Fraude o estafa virtual

Los fraudes o estafas virtuales no son otra cosa que la versión digital del mismo delito de defraudación que se realiza por las formas tradicionales, y que consiste en engañar a una persona para perjudicarla patrimonialmente.

Los fraudes online están íntimamente relacionados con el primer ítem de esta lista, el phishing, ya que suele ser el acto previo para su comisión. Una vez que el delincuente se hace de la información, puede acceder a cuentas bancarias o plataformas de compras online y, desde allí, defraudar al usuario real, vaciando sus cuentas bancarias, solicitando préstamos o realizando compras con su dinero.

La prevención, nuevamente, pasa por el mismo lado que en el caso del phishing: desconfiar de toda actividad sospechosa que pueda resultar en la entrega de datos sensibles, aún cuando las solicitudes provengan de correos electrónicos, páginas web o cuentas de redes sociales que parezcan verosímiles a las oficiales. Y, en caso de notar actividad sospechosa, informarlo inmediatamente a las autoridades bancarias, a las plataformas involucradas y a la policía.

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