Festejo de Navidad: Un guiño a los jóvenes que terminó en escándalo

Ciudad 29 de diciembre de 2020 Por Jorge Tribouley
El Municipio informó el 23 de diciembre que se iniciaban obras en el Parque Municipal para esparcimiento al aire libre, dando respuesta a las necesidades de la comunidad y, más específicamente, a los adolescentes sunchalenses. Solapadamente invitaba a los jóvenes a realizar el festejo navideño en el espacio público de Barrio Moreno. Pero las fuerzas de seguridad terminaron desactivando la fiesta "clandestina".
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Imagen ilustrativa.

El 22 de diciembre, el sitio Meridiano Digital daba la primicia titulando "La Municipalidad de Sunchales acondiciona un predio donde podrían reunirse los jóvenes". Más abajo podía leerse "Con la intención de evitar las llamadas «Fiestas Clandestinas» y con miras a lo que serán los festejos de fin de año, la Municipalidad de Sunchales acondiciona por estas horas un predio cercano a la Casa de Steigleder donde podrían convocarse los jóvenes". Y continuaba: "Si bien oficialmente no se ha confirmado que el destino del lugar sea convocar a la juventud sunchalense, se supo extraoficialmente que la intención es que ellos por «motu proprio» opten por este sitio a cambio de deambular toda la noche por los caminos rurales".

La información no solo no fue desmentida por la Municipalidad de Sunchales, sino que 24 horas después daría a conocer un comunicado de prensa titulado "Comienzo de obras en Parque Municipal" que estaba en la misma sintonía, expresando: "La Municipalidad de Sunchales informa sobre el comienzo de obras en lo que pronto se convertirá en el Parque Municipal. Se trata de un espacio verde ubicado en Barrio Moreno, cuya función será la de aportar un área de esparcimiento, de importante extensión, en primera instancia, para los adolescentes de la ciudad". Por si no quedaba claro, en el último párrafo refuerza la idea de lo que pretendía el Ejecutivo sunchalense: "A partir de la demanda de sombra, esparcimiento al aire libre y movilidad activa, se ofrecerá una serie de recorridos intersectorizados, sumados a diferentes dispositivos que dan respuesta a las necesidades de la comunidad y, mas específicamente, de los adolescentes sunchalenses."

Nadie puede ignorar que transcurrido un período muy corto del aislamiento social, preventivo y obligatorio que dio inicio el 20 de marzo, las fiestas clandestinas comenzaron a pulular por el distrito campestre de Sunchales. Las reuniones en caminos rurales generan preocupación en las autoridades municipales y sanitarias. Además de la posibilidad de transformarse en un posible foco de contagio de Covid-19, existe riesgos de accidente viales en encuentros donde se toman bebidas con alcohol, amén de como quedaban los sitios utilizados con una gran cantidad de basura esparcida, especialmente botellas y latas.

La actitud del intendente Gonzalo Toselli de intentar direccionar a los jóvenes a un terreno en Barrio Moreno para que no cunda el descontrol en las fiestas navideñas pareció acertada. Publicar la existencia de ese espacio público a tan solo horas de los festejos que se producirían en la madrugada del 25 de diciembre no admiten discusión alguna sobre el propósito, más allá de que no se enuncie literalmente por cuestiones legales. Ante una realidad incontenible, siempre es aconsejable intentar encauzarlo.

Lamentablemente, la propuesta municipal encubierta fue improvisada y le faltó "blindar" a ese espacio público de las intervenciones judiciales y policiales. O sea, dejar en claro a los fiscales y a las fuerzas de seguridad que el Estado local estaba al tanto de la fiesta no tan "clandestina" que se iba a producir en el Parque Municipal, un mal menor si tomamos en cuenta de que la diversión podía tornarse peligrosa si se atomizaba en el Distrito rural.

Lo cierto es que un vecino, propietario de un predio lindante, denunció a las 3:00 de la madrugada, el disturbio que generaba una gran cantidad de personas con música a alto volumen y bebidas alcohólicas, obligando al personal de la Comisaría Nº 3 junto al Grupo de Operaciones Tácticas a desactivar el festejo. La muchedumbre, calculada en más de medio millar de personas, ofuscados por la intervención, arrojaron elementos contundentes (hielos, botellas, ladrillos) a las fuerzas de seguridad sin generar lesionados. Las redes sociales se hicieron sentir posteriormente, reflejando el enojo y la bronca por lo sucedido, exhibiendo también su desconcierto porque consideraron, acertadamente, que el Municipio avalaba el festejo en ese lugar.

Para el intendente Toselli, la idea terminó siendo desafortunada porque afectó su nivel de credibilidad, especialmente con los jóvenes que confiaron en la propuesta. Y no es una buena noticia, tomando en cuenta que en la madrugada del 1 de enero se producirá uno de los mayores festejos del año.

Jorge Tribouley

Director

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