La era de las startup de base científica

Tecnología 09 de agosto de 2020 Por La Capital de Rosario
Gerardo Marchesini, emprendedor científico, inventor y general partner del Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (Cites), planteó las cinco claves para preparar un emprendimiento en pos de recibir inversión. Fue n el marco del curso virtual "Experiencias de emprendimientos tecnológicos e industrias basadas en el conocimiento" que lleva adelante la secretaria de Ciencia, Innovación y Tecnología de Santa Fe.
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Poder convertir una idea en una empresa exitosa es el anhelo de todo emprendedor. Y los hombres de ciencia pueden transformarse en hombres de negocios para poder hacer realidad sus investigaciones. Pero entre una punta y otra del camino —la innovación y la llegada al mercado— se hace imprescindible que el vil metal se haga presente para financiar esas investigaciones.

Gerardo Marchesini, emprendedor científico, inventor y general partner del Centro de Innovación Tecnológica Empresarial y Social (Cites), planteó las cinco claves para preparar un emprendimiento en pos de recibir inversión. Fue n el marco del curso virtual "Experiencias de emprendimientos tecnológicos e industrias basadas en el conocimiento" que lleva adelante la secretaria de Ciencia, Innovación y Tecnología de Santa Fe.

El especialista en startup de base científica destacó las grandes oportunidades que existen para las empresas deep tech, empresas emergentes de tecnología profunda, que tienen el objetivo de proporcionar tecnología basada en avances científicos sustanciales e innovación en ingeniería de alta tecnología.

En ese sentido, animó a los científicos a explorar las opciones disponibles para conseguir inversores para sus propuestas. "Las estrellas eran los fundadores de base digital pero muchos inversores están migrando y asociándose con científicos de las universidades para generar propuestas de mucho valor. Esto no es una apreciación nuestra, son tendencias de nivel mundial. En Europa el crecimiento de inversiones en deep tech es del 25 por ciento anual, hay una oportunidad en la economía del conocimiento y en Argentina estamos muy bien para participar de esta nueva era en la industria", resaltó Marchesini.

El referente de Cites, un fondo de capital de riesgo de 30 millones de dólares creado por el grupo Sancor Seguros pero que hoy también cuenta entre sus inversores a IDB, Matba-Rofex, Wiener Lab y Bolsa de Comercio de Rosario, planteó cómo se mueven los científicos. Dijo que "es muy común entre los fundadores pensar en no financiarse con capital de riesgo o inversores ángeles" y reconoció que "siempre se empieza por un Aporte No Reintegrable (ANR), algo muy útil al principio pero muy acotados".

Marchesini habló de dos tipos de inversión: dilutiva y no dilutiva. Dentro de la no dilutiva están los ANR, lo premios, o el endeudamiento para poder crecer. Esta última alternativa "está creciendo sobre todo en startup de Estados Unidos que tienen la posibilidad de facturar en estadios muy tempranos".

En la financiación dilutiva, en cambio, remarcó que hay muchos actores y entidades que ofrecen este tipo de inversión. "La más común son los amigos, parientes y otros agentes, a los que se los llama FFF. También están los inversores ángeles que les interesa entrar en etapas tempranas para desarrollar las empresas y después están las aceleradoras", puntualizó.

El referente de Cites, el fondo que actualmente está impulsando 15 startup con fondos comprometidos por más de u$s 10 millones, detalló los primeros pasos que puede dar un proyecto a la hora de buscar capital, inversión de forma dilutiva.

"Tengo una idea genial sobre cómo resolver un problema. Empiezo a conversar con un cofundador y, si me acerco muy temprano es probable que termine cediendo la mitad de mi empresa. Como con nuestros ahorros no es suficiente, acudimos a un FFF, un amigo o inversor que entra y va a querer un tipo de retorno y va a tomar una parte de las acciones. En el momento que entra, la empresa empieza a tener una valuación, de golpe pasé del 100 por ciento al 45 por ciento. Y si me acerco a alguna aceleradora o incubadora con algo de capital también quieren una participación por el apoyo en capital y conocimiento para que mi proyecto pueda avanzar, vamos a pasar a perder un 6 por ciento. La valuación ya es un poco mayor, la empresa sigue creciendo y me acerco a alguien con más capacidad de invertir, se va arriesgar pero me va a pedir participación de una empresa que va a valer más", señaló Marchesini.

El recorrido sigue. "Luego de ese proceso estamos listos para acercarnos a un capital de riesgo, que me pide un 20 por ciento como mínimo. Ahí vamos a ceder un poco más y la torta es aún más grande. Luego podemos ir a alguien más grande que, tal vez invierta u$s 50 millones, aunque seguimos perdiendo participación accionaria en la empresa. Todo esto es un proceso que lleva unos años y empezamos con el 100 por ciento de nada y terminamos con el 17 por ciento de algo. Si tuvimos una inversión de u$s 50 millones por el 20 por ciento en la última etapa, vale el 17 por ciento de u$s 250 millones de dólares", relató. Y destacó que "en las biotech, en etapas avanzadas, un fundador puede llegar a quedarse con menos del 10 por ciento hasta el 5 por ciento, pero es de algo que vale miles de millones de dólares".

El director tecnológico para nano y biotecnologías de Cites señaló que "el proceso de buscar capital es muy largo y requiere mucho esfuerzo" y planteó que "es desaconsejable buscar inversores de tramos muy cortos". Desaconsejó "pasar el tiempo buscando capital y no desarrollando la empresa".

Marchesini mencionó que actualmente "hay una oportunidad muy grande para todos los científicos o emprendedores científicos". Los inversores dejaron de buscar tanto una empresa de base digital, que es muy fácil de copiar. "Las empresas deep tech tienen una generación de valor muy lenta, necesitan cuestiones regulatorias y necesitan mucho capital, pero una vez que llegan al mercado pueden generar propiedad intelectual, patentar, y pasan a las empresas del sector digital. En Argentina hace unos años empezó a crecer la industria deeptech", indicó. Y mencionó las empresas que buscan generar impacto con, por ejemplo, con nuevas terapias en salud o para reducir la contaminación ambiental.

Los pasos para dar el salto y llegar al mercado

Eolo Pharma captó el interés de Cites con el desarrollo de una droga para combatir la obesidad y la diabetes tipo II. Pía Garat, cofundadora y CEO de Eolo Pharma, explicó cómo nació la empresa y de qué se trata la iniciativa para desarrollar una molécula de síntesis química que mejora el perfil lipídico y previene la resistencia a la insulina, evitando las complicaciones metabólicas de la obesidad.

Pía nació en Montevideo y allí estudió biotecnología donde se empapó del espíritu emprendedor. En quinto año haciendo su tesis se involucró en el área de obesidad y metabolistmo y con su tutor del Instituto Pasteur de Uruguay se enfocó en esta área. Finalmente Carlos Batthyány, su tutor de tesis y director del Instituto Pasteur de Uruguay, se convirtió en cofundador de Eolo Pharma.

Eolo Pharma comenzó hace más de 10 años y el proyecto se presentó en 2016 en una convocatoria de Cites, y fue elegido entre más de 200 postulaciones. Pía se trasladó a Argentina en 2017 para instalarse en Sunchales, casa central de Cites.

Eolo Pharma consiguió su primera inversión semilla por parte de Cites, junto con una coinversión del programa de Aceleradoras Científicas del Estado argentino. A fines del año pasado, obtuvo una nueva inversión de la que participó el grupo internacional Ficus Capital, por u$s2,7 millones, una ronda que se cerró en diciembre de 2019.

“Hay que ser concretos , saber para qué se quiere la inversión, tener hitos claros”, resaltó Pía al tiempo que destacó que una empresa de biofarma necesita siempre mucha inversión y por eso ya salieron a buscar u$s2,3 millones para reforzar otra línea de trabajo que vienen llevando adelante con la empresa.

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