Gastón Pauls: “Para mí es una bendición estar en Sunchales porque tranquilamente podría estar muerto”

Sociedad 16 de octubre de 2019 Por
“La droga es un vacío espiritual que no se puede llenar con ninguna sustancia, mi relación con Dios llenó ese espacio” afirmó el actor en la conmovedora charla testimonial brindada en la tarde del martes 15 titulada "El infierno de las adicciones".
Charla Gaston Pauls

La disertación se desarrolló en el salón “Rodo Maretto” del Club Deportivo Libertad y fue organizado por la Pastoral de Adicciones “El Alfarero” y la Parroquia San Carlos.

En una emocionante y conmovedora charla, el orador de 47 años, lejos de su perfil de actor o conductor de televisión, contó detalladamente como fue que se sumergió en las adicciones: “De niño, mis padres habían armado un mecanismo de pelea, yo era muy tímido y no podía hablar con nadie, me sentía muy solo. Pasó el tiempo, mis padres se separaron y las cosas empeoraron. A los 14 años el alcohol comenzó a convertirse en una costumbre en mi vida, todos los viernes y sábado me la pasaba bebiendo con mis amigos”.

Luego de narrar como fue que se adentró en la noche y en el alcohol, Pauls contó como las drogas se presentaron en su vida: “Al año siguiente estaba con mis amigos, todos borrachos, y uno de ellos sacó un porro. Me dije: ‘Si el alcohol me llevó a un mundo tan divertido, vamos con el porro también’. Y un día me di cuenta que consumía cinco porros al día. A los 17 le pregunté a un amigo en el boliche: ‘¿Qué te hace sentir la cocaína?’, me dijo: ‘te vas a sentir Superman’. Y como me sentía poca cosa le dije: ‘Yo quiero ser Superman’. Sentí que estaba por encima de todos pero cuando se terminaba el efecto era como caer desde el cielo al piso, por eso quería volver a tomar una y otra vez, para estar nuevamente arriba. La cocaína me hacía hablar mucho, creía que con ella había superado mi timidez”.

El actor d ela novela “Un año para recordar”, narró como llegó hasta un punto en el que su vida estaba devastada: “Pasé un año entero de mi vida encerrado en mi habitación, con la cama sobre la puerta para que nadie entre, con la luz apagada y una linterna. Me di cuenta que no salía más. Viví 19 años de mi vida consumiendo drogas. Empecé a perder cosas, sufrí la muerte de varios amigos. En un momento dije: ’me voy a morir porque no puedo estar viviendo así, no sé cómo salir’, sentía que nadie me iba a entender, quería acabar con mi vida”.

El artista argentino mencionó como fue que tocó fondo y pidió ayuda: “Le dije a Dios: ‘ayudame, sacame de esto’. Recuerdo que abrí la puerta y mi novia me miró con una mirada de tristeza infinita, la cual voy a llevar hasta el fin de mi vida. Estuve una hora mintiéndole que iba a dejar la droga, hasta que Dios me sacó la venda que tenía en los ojos y en mi corazón, me di cuenta que la estaba perdiendo y le dije ‘estoy enfermo y necesito ayuda’. Yo reconocí que solo no podía, si no hubiese pedido ayuda, hoy estaría muerto. Tengo un agradecimiento diario a Dios y a mis compañeros, hace pocos años empecé a quererme a mí mismo. Yo viví muerto muchos años de mi vida. Mis compañeros me dijeron: ‘Gastón si volvés a consumir solo hay tres lugares a los que podés llegar: a una cárcel, a un hospital o a un cementerio’”.

Gastón Pauls concluyó destacando la presencia de Dios en su nueva vida y que son las drogas para él: “La droga es un vacío espiritual que no se puede llenar con ninguna sustancia, mi relación con Dios llenó ese espacio”.

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