Sunchalenses por el mundo: "Una experiencia dentro de la experiencia", la estadía de Antonela Rambaudo en los Países Bajos

Sociedad 22 de abril de 2020 Por Leandro Gómez
La joven de Sunchales viajó en noviembre con una vista de trabajo y vacaciones para disfrutar de un intercambio cultural durante todo un año. Sin embargo, desde que el coronavirus fue declarado pandemia, debió improvisar sobre lo planeado, pero no se desalienta y disfruta de estos tiempos atípicos: "Es parte del aprendizaje y hay que seguir adelante".

Mientras algunos atraviesan este período de aislamiento en casa y en familia, a muchos otros les toca estar lejos. Este último es el caso de Antonela Rambaudo, que en noviembre despegó con rumbo a Europa con la idea de trabajar y recorrer parte de ese continente. Hoy vive en Utrecht, en los Países Bajos y cerca de la capital Ámsterdam, donde cumple una cuarentena flexible y también espera poder retomar su proyecto de viaje original con la entrada de los meses más cálidos en el hemisferio norte. Pese a estar a un océano de distancia de sus seres más queridos, se muestra reconfortada y agradecida por la contención que encontró en la ciudad neerlandesa. 

"Estoy con una visa work and holiday, que te da un permiso de residencia y de trabajo para financiarte la estadía. El propósito principal es el intercambio cultural, entonces lo que ganás trabajando, te sirve para pagarte un alojamiento y si querés viajar después", explica Anto desde las primeras horas de la tarde del martes en Utrecht, donde comparte casa con dos personas de Uruguay.

Desde noviembre, y hasta que la pandemia obligó al cierre de locales gastronómicos, trabajó en un restaurante de cortes y platos argentinos. "Los tipos de trabajo que uno puede hacer no son profesionales porque no estás mucho tiempo, a lo que más se accede son hoteles, restaurantes o catering", detalla. Aunque ella supo encontrar la manera de aprovechar sus aptitudes de ingeniera agrónoma y retomar una labor que supo desempeñar en nuestra ciudad, como es el trabajo en huertas: "Cuando arrancó la primavera empecé a trabajar en parques haciendo actividades de horticultura con gente de barrio. Yo soy agrónoma y siempre me gustó la parte de huertas comunitarias, trabajo mucho con la comunidad. Empezó como un voluntariado, pero al tener más disponibilidad de tiempo estoy yendo más seguido a colaborar ahí". 

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DE QUÉ SE TRATA LA CUARENTENA INTELIGENTE EN LOS PAÍSES BAJOS

El primer ministro Mark Rutte no optó por un aislamiento total como el de Argentina, sino que en un primer momento se había inclinado por una "inmunidad grupal" (Nota del Redactor: una medida de aislamiento selectivo que busca mantener al virus circulando entre la población no vulnerable y así generar inmunidad local), aunque esta disposición viene siendo motivo de polémica y foco de críticas ante el aumento de los casos de contagio de coronavirus.

"Entre el 9 y el 16 de marzo hubo como una incertidumbre en la que no se sabía si era o no cuarentena" -describe Antonela-, y recuerda que "empezaron a cerrar los bares y no se sabía qué era lo que pasaba. Se generó una psicosis terrible porque en Italia sí había cuarentena estricta, ibas al supermercado y no había nada, no había algo claro. El 16 de marzo, en un comunicado oficial, el primer ministro planteó tres escenarios posibles: uno era hacer un control máximo del virus, otro era no hacer nada y dejar que se esparza y otro era el bloqueo total". "Se abocaron al primer escenario y habló de una inmunidad colectiva, suavizando el pico de la pandemia y evitando la sobrecarga del sistema sanitario. Él decía que gran parte de la población se iba a contagiar, entonces había que hacer que el virus se mantenga entre la población no vulnerable para que no llegara a la población vulnerable", amplía.

Bajo estas condiciones, los habitantes de los Países Bajos gozan de libertades, pero con restricciones: "Acá se puede salir normalmente, empezó la primavera y los días son divinos. La primavera acá es preciosa y las familias están en las calles, pero con mucha consciencia. Se les da la libertad, pero la saben respetar muy bien". Y esto, como en muchos otros países de Europa, parece responder a un factor común que es haber dejado atrás los meses más fríos del año: "Creo que se debe también al invierno crudo que tienen. Son meses en los que están dentro de sus casas, con días nublados de lluvia y mucho frío. Entonces, cuando sale el sol, aprovechan y salen. Tienen una vida muy natural, les gusta mucho el picnic y la bicicleta, no ves a un niño con un celular, están colgados a los árboles o pescando, pero siempre con un adulto controlando la situación".

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SUS DÍAS EN UTRECHT

La ciudad, que tiene alrededor de 340 mil habitantes, se ubica a poco más de 50 kilómetros de Ámsterdam, la capital de los Países Bajos. Anto cuenta que está viviendo "con dos amigos uruguayos y nos estamos moviendo juntos, pero no podés pasarte de tres personas en un mismo lugar y tenés que estar a un metro y medio. Podés ir a un parque, pero cumplir con las normas". "No es lo que uno podría haber hecho con este tipo de visa, pero es lo que toca y estás contenida. Hay gente amiga y conocidos", valora.

"Mi idea era trabajar en invierno para poder disfrutar más a fines de primavera y verano. Tengo amigas en España y Alemania que me hubiera gustado conocer. Incluso iba a ir a Alemania unos días antes de que se declarara la pandemia, ya tenía pasaje. Pero decidí no ir porque era medio confuso lo que iba a pasar. Uno piensa que no es población vulnerable y que quizás no le pase nada, pero también convive con gente, entonces es también pensar en el otro. No lo voy a hacer ahora, lo voy a hacer más adelante cuando haya seguridad para todos. Mis planes desde noviembre hasta ahora dieron un giro total, pero es la vida misma", agrega, haciendo referencia a cómo se vio afectada su experiencia.

Su trabajo en el restaurante de comida argentina también quedó momentáneamente suspendido: "Tengo contrato, pero en este momento está en stand by porque no estamos trabajando, pero sigue hasta que finalice, son unos meses más". No obstante, agradece porque "pegué muy buena onda con mis jefes y están muy presentes en todo este momento: escriben, llaman, preguntan como estás o si necesitás algo. También hay muchos chicos de todas partes del mundo que preguntan cómo andás o cómo venís de salud, están muy presentes. Saben que estás solo, en otro país, en una pandemia que no es nada común...es una contención que es parte de la experiencia que se va generando".

En contraste, dada esta situación excepcional que afecta a todo el mundo, ahora goza de mayor disponibilidad para poder trabajar en las huertas, siempre respetando las medidas de prevención correspondientes: "Se reanudaron las actividades en los parques, así que estoy ayudando a diseñar huertas y trabajando por ese lado. Con el resto de los participantes mantenemos las distancias establecidas y entre la cantidad de gente que se puede estar".

En abril comenzó la temporada de tulipanes, uno de los atractivos turísticos más llamativos de los países bajos. Sin embargo, este año esa veta de las plantaciones no podrá ser explotada por completo: "Hay un parque muy famoso que todos los años se prepara y lamentablemente no se puede disfrutar eso, que es un atractivo de la zona. No se puede abrir porque atrae a mucha gente".

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NAVIDAD, AÑO NUEVO Y SINTERKLAAS

Lejos del calor y la humedad típicas de los meses de verano en Argentina, Antonela cuenta cómo fue su experiencia pasando las dos celebraciones en el frío del viejo continente, puntualmente en los Países Bajos: "En navidad, ellos celebran mucho el 25 y el 26. Acá tienen una festividad que es Sinterklaas en la que conmemoran a San Nicolás, que trae regalos a los niños un mes antes de la navidad. No celebran tanto como nosotros con esa preparación cristiana del 24 y el 25". Y remarca que "su mayor festejo es el año nuevo, disfrutan muchísimo. El 31 entero es con fuegos artificiales por todos lados y los días previos en los supermercados se vende mucha pirotecnia. No tuve la posibilidad de ir a Ámsterdam, pero sé que hay eventos masivos y muy congregantes". 

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SU FAMILIA, LEJOS, PERO SIEMPRE ACOMPAÑANDO

"Hablamos seguido, la verdad es que se extraña muchísimo. Uno está acá, pero tiene la cabeza allá", dice Antonela. "Yo tengo la posibilidad de salir, y al principio a mi familia le costó entender que pueda salir, allá sé que hay una cuarentena estricta y obligatoria". 

"Obviamente que en estos momentos a uno le gustaría estar en casa con la familia, pero es lo que toca. Yo siempre digo que me tocó una experiencia dentro de la experiencia", asegura, refiriéndose a cómo la pandemia modificó su proyecto de viaje. "Si yo el año pasado sabía que me iba a agarrar una pandemia, obviamente no venía. Pero bueno, las cosas que uno vive en este momento son diferentes y es parte del aprendizaje. Hay que seguir adelante, es un desafío, siempre cuidándose y aprendiendo a disfrutar de las cosas simples".

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