
Cada 23 de enero, el Día Mundial de la Escritura a Mano invita a detenerse y volver a un gesto tan simple como poderoso: escribir a mano. En una época dominada por pantallas y teclados, la fecha propone recuperar el vínculo con el papel y la birome, con el tiempo lento y con una práctica que apela a la concentración, la memoria y la expresión personal desde un lugar íntimo y tangible.





















