La ganadería regenerativa y los manejos holísticos en un establecimiento de la región

Campo 29 de septiembre de 2021 Por El Eco de Sunchales
En el establecimiento “Santa Ángela” en Colonia Ituzaingó (departamento Las Colonias), la familia Tomatis lleva adelante una experiencia de “ganadería regenerativa” y “manejo holístico”. Un campo donde se arriendan 80 hectáreas para agricultura y las otras 100 se utilizan para ganadería regenerativa.
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Iván, uno de los 3 hermanos que están frente de esta iniciativa explicó: “Se produce carne de una forma cuidando el ambiente. Pero, al disminuir el uso de insumos, cuidamos el bolsillo. Descubrimos otra forma de producir”.

Los hermanos Tomatis son Silvina, que vive en Sunchales y es docente, Fabiana (que vive en Humboldt) e Iván (que vive en San Guillermo) que son veterinarios como el padre Leonides, primera promoción de la FAVE. La cuarta hermana es Vanesa, biotecnóloga que vive en Australia.

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Iván realizó una especialización en “manejo holístico”, considerándose la gestión de manera integral donde la dimensión empresarial, humana y ambiental forman parte de un todo. Y cada dimensión es tan importante como la otra para construir esa integralidad.

“Entre hermanos, al tener un mismo objetivo, sabemos hacia dónde vamos. El primero que nos permitió llevar adelante este cambio de paradigma fue nuestro padre Leonides” recuerda Iván. Los hermanos arrendaban un tambo en Sunchales. Pero las inundaciones de abril de 2016 arrasaron con las 90 hectáreas. Perdieron todo y se involucraron en la explotación familiar que era gestionada de manera tradicional.

El agua y la planificación

Uno de los grandes cambios tiene que ver con la alimentación y la planificación. La ganadería tradicional significa alfalfa como monocultivo. En cambio, “para una pastura saludable necesitás muchas especies”, explica Iván. “Hace muchísimos años atrás, existían grandes manadas de herbívoros que pastaban todos juntos para cuidarse de los predadores. Comían rápido, orinaban y defecaban en un lugar y se movían hacía otro espacio. Este sistema regeneraba la tierra y el animal no volvía por un tiempo. Con el boyero eléctrico, tratamos de imitar ese proceso”. Así, dividieron las parcelas en espacios de casi una hectárea. En cada una hay una pileta para que el bovino no tenga que trasladarse a buscar el agua. Fundamental para el nuevo paradigma. Para lograrlo, se adquirió una bomba solar que completa dos tanques de 2000 litros. A través de caños, llegan a cada una de estas subdivisiones. Hasta hoy, son 24 piletas, proyectando avanzar en más.

Para la adquisición de la bomba (“fue el puntapié inicial de todo lo que vino después” resalta la hermana mayor Silvina) la Asociación para el Desarrollo Regional del Departamento Castellanos les otorgó un crédito por 250 mil pesos. Sebastián Rancaño, presidente de la entidad, visitó el lugar y explicó: “Fue uno de los créditos más importantes de la Asociación. No sólo por el monto sino fundamentalmente por todo lo que vino detrás. Ver a toda una familia trabajando en un proyecto en común. Fue una bisagra para la asociación también”. Asistió también el diputado Pablo Pinotti: “Hemos presentado un proyecto de ley que está relacionado con el desarrollo de las regiones priorizando las cadenas de producción. Y las asociaciones cumplen un rol fundamental desde lo financiero y en el apoyo de estas actividades”.

Captación de carbono

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Dentro del manejo holístico, se pueden realizar mediciones de la captación de carbono. “En un momento, esto nos permitirá concluir que, con la ganadería regenerativa, somos capaces de captar carbono del ambiente con el impacto que eso conlleva. Por ser bovinos, la carne que producimos emite. Pero a la vez, con este sistema que tenemos, el suelo capta. Se podrá demostrar que el balance de carbono es neutro o incluso negativo: captás carbono del ambiente y lo transformás en humus en suelo. El mundo cada vez exige más productos que puedan demostrar que su impacto ambiental es positivo para el planeta”.

La certificación de este tipo de explotación es un tema pendiente desde el Estado. Sólo convenios aislados entre privados permite que llegue a la góndola una “carne orgánica” para que el consumidor entienda. Pero una visión más general como política de Estado, significaría un diferencial que podría ser muy importante tanto para el medioambiente como para el productor. “Tarde o temprano, el concepto de carne regenerativa se va a imponer” dice optimista Iván.

Quedaría pendiente si este sistema en definitiva es eficiente: : “Estamos en un promedio de 1,100 kg/día en terminación, y en recría un promedio de 0,400 kg/día: entre 200 y 240 kg en 7 meses”.

De gallinas, ovejas, caballos y abejas

La idea es que cada miembro del equipo pueda aportar desde sus fortalezas. Micaela Canavese es hija de Silvina. Y es especialista en equinoterapia y equinofamilia. Dentro del proyecto se encuentra estas especialidades como elementos fundamentales.

El ganado ovino está presente también. Y Claudio Canavese, esposo de Silvina, es el encargado. Tienen una majada que hoy llega a 30 vientres. Habían empezado con 4 hembras y un macho. La idea es que sigan y aporten con un pastoreo de seguimiento.

Las gallinas ponedoras en un sistema pastoril es otra arista de este gran proyecto: gallinas libres, a campo: “Consumirán el pasto y, por ende, mucho menos balanceado” explica Fabiana.

La apicultura está a cargo de Fabio Buchaillote, un amigo de la familia que cuenta: “Hace dos años traje 40 colmenas. Agregué unas 100 hace poco tiempo: el año pasado con el girasol y la alfalfa, saqué 45 kilos por colmena. Las reinas son genética italiana.” Fabio envasa su propia producción.

Un proyecto de forestación y arbolada. La casa del encargado. Y las ideas siguen. Paso a paso, continúan avanzando.

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