1891-2021: 130° Aniversario de la Sociedad Italiana “Alfredo Cappellini” de Sunchales

Sociedad 27 de septiembre de 2021 Por Fernando Calamari
Fue la primera organización de carácter mutual y recreativo de Sunchales. El 27 de septiembre de 1891, un grupo de veinticinco pioneros se reunió en la fonda de Ángel Gamba para redactar los principios y fines de una entidad mutual que nucleaba a todos los inmigrantes del mismo origen que habitaban la colonia y sus alrededores. El 4 de octubre de 1891 fundaron la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Alfredo Cappellini”.
Sociedad Italiana 2

Este distrito se caracterizó por formarse por la migración interna y la inmigración de masas porque aportó a su poblamiento. Aquellas personas vinieron a vivir a este lugar en busca de mejores oportunidades laborales y de vida para ascender socialmente y, en su conjunto, le dieron a la jurisdicción un carácter cosmopolita. Dentro de sus pobladores, los italianos fueron la gran mayoría.

En este contexto demográfico y social, al igual que en otras partes de Argentina, las Sociedades de Socorros Mutuos fueron estrategias institucionales asociativas de los inmigrantes radicados en el país para constituirse como un espacio de sociabilidad étnica y asistencia de servicios sociales para los asociados. Esto último a causa de la ausencia o debilidad del estado para brindar servicios sociales básicos, como asistencia sanitaria o protección a los trabajadores.

En este marco asociativo, los italianos crearon las Sociedades Italianas de Socorros Mutuos. De la misma manera, en Sunchales, el 27 de septiembre de 1891, un grupo de veinticinco pioneros de dicha nacionalidad se reunió en la fonda de Ángel Gamba para redactar los principios y fines de una entidad mutual que nucleaba a todos los inmigrantes del mismo origen que habitaban la colonia y sus alrededores. Por tal motivo, el 4 de octubre de 1891 fundaron la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos “Alfredo Cappellini”, cuyo nombre fue en memoria de un almirante que combatió en la guerra que Italia libró contra Austria por su unificación. Así, surgió la primera organización de carácter mutual y recreativo de la colonia. Su objetivo era otorgar a sus asociados servicios de índole social y estaba prohibido discutir sobre temas políticos o religiosos. El sesgo étnico era absoluto debido a que también se establecía que el símbolo era la bandera itálica y la lengua fue la italiana (en dicho idioma se redactaban los documentos).

Sociedad Italiana 1

Se necesitaba la tenencia de un espacio físico que sirviera de sede social, ya que las primeras reuniones se realizaron en distintas fondas y en 1892 se alquilaron diferentes galpones para utilizarlos como lugar de encuentro. Por tal motivo, en 1894 se recibió una donación de un terreno cedida por el empresario colonizador Rodolfo Bruhl, a quien se nombró socio benemérito por su gesto. Mediante una colecta realizada con aportes de los socios del pueblo y del campo se recaudó dinero y materiales de construcción para el ansiado edificio social propio, a la vez que como mano de obra se ofrecieron varios socios albañiles que recibieron como pago futuras cuotas sociales. A través de esta ayuda mancomunada en agosto de 1895 pudieron trasladarse a la “casa nuova sociale.”

En referencia a la composición societaria, la entidad permitía el ingreso de cualquier individuo de origen italiano y sus hijos. Por lo tanto, se preservó el carácter étnico de la institución y se evitó cualquier diferencia de regionalismo porque para ser socio se requería ser súbdito o hijo de italianos.

Como parte de los requisitos para ingresar a la organización se estableció que la persona que aspiraba a asociarse debía ejercer una profesión honrada y gozar de buena reputación y salud.

El origen regional de los mutualistas expresó que la abrumadora mayoría provenía del norte -principalmente del Piamonte-, mientras que muy rezagados estaban los del centro y sur de Italia. Desde el punto de vista laboral, las profesiones ejercidas por los socios eran variadas, como albañiles, empleados, carpinteros, herreros, zapateros, pintores y panaderos. Teniendo en cuenta que los agricultores vivían en el campo, la presencia reducida de éstos evidenció que la entidad no extendía en la misma medida su área de influencia en el espacio rural que en el urbano.

En el aspecto administrativo, la organización era regida por una Comisión Directiva elegida anualmente y estaba integrada por un presidente, vicepresidente, secretario, tesorero, prosecretario, tesorero y doce vocales. Las mujeres estaban prohibidas para asociarse y formar parte de la dirigencia, lo cual reflejó el carácter machista de la institución.

Entre los servicios sociales que brindaba a sus asociados, se destacó el valor simbólico de estar asociado a la “casa” italiana para mitigar la nostalgia de la madre patria lejana y de la villa dejada atrás. Además, se otorgaba asistencia médica suministrada por el facultativo de la entidad, medicamentos, operaciones quirúrgicas, gastos de internación en centros asistenciales de Rafaela, Rosario y Santa Fe (en estos dos últimos se los llevaba al Hospital Italiano) y el viaje al acompañante del enfermo cuando éste era operado.

Igualmente, se brindaron subsidios por enfermedades, accidentes de trabajo y partos para las esposas de los socios. En 1893 se incorporó como servicio a sus miembros la posibilidad de que sus hijos asistieran a la Escuela Particular “Instituto Italo-Argentino”, creada en 1891 por el maestro italiano Santiago Bonaudi, que brindaba educación elemental en idioma italiano.

Las principales fuentes de financiamiento de la institución eran el cobro de la cuota social y otras actividades complementarias que organizaba la propia entidad, porque los importes obtenidos por las cuotas eran exiguos.

Dichas actividades eran los bailes populares -de los cuales se destacaban los conmemorativos del XX de Septiembre (recordación de la unificación de Italia en 1870), 25 de Mayo, 4 de Noviembre (fecha de celebración del patrono del pueblo, San Carlos Borromeo), Navidad y Año Nuevo-, buffet de los encuentros bailables, venta de rifas, locación del salón social a otras instituciones, demostración de magia y funciones teatrales, entre otras.
De esta manera, la Sociedad Italiana buscó proteger social y económicamente a un sector de la comunidad, a la vez de ser un referente institucional de los mismos.

El texto y las imágenes fueron publicados por el Doctor en Historia, Fernando Calamari en su cuenta de Facebook.

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