Pesca ilegal: qué ocurre en el Mar Argentino y cuáles son las medidas necesarias

País 17 de abril de 2021 Por Chequeado.com
Se viralizaron imágenes en Twitter de buques pesqueros extranjeros en el límite del Mar Argentino. Los expertos consultados sostienen que los buques de China, Corea del Sur, Taiwán y España se encuentran a la espera de poder cruzar el límite y pescar ilegalmente en territorio marítimo nacional. Considerar a la pesca ilegal como un delito bajo el Código Penal y lograr un acuerdo internacional para quitar los subsidios de los gobiernos a este tipo de actividad son las 2 acciones que señalan como necesarias y complementarias los especialistas.
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A inicios de este mes se dieron a conocer en redes sociales videos sobre la presencia de buques pesqueros extranjeros en el límite del Mar Argentino. Las imágenes procedían de un vuelo organizado por el piloto y activista Enrique Piñeyro, quien - conforme explicó en una charla online en la que participó Chequeado – “buscó mostrar lo que él veía al volar”.

La presencia de los buques se reflejaba en las imágenes a través de sus luces, que captaron la atención de los periodistas invitados por Piñeyro al vuelo y, posteriormente, de las audiencias de diversos medios. Los expertos consultados sostienen que, más allá de “la espectacularidad de las luces”, lo importante es profundizar en la problemática histórica que evidencian: la pesca ilegal en el Mar Argentino. Y subrayan la necesidad de avanzar en las acciones necesarias de respuesta, que no se limitan exclusivamente a tener una política nacional.

Lo que pasa entre las millas 199, 200 y 201

La Ley 23.968 de Espacios Marítimos define que la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de la Argentina se extiende, más allá del límite exterior del mar territorial, hasta una distancia de 200 millas marinas a partir de las líneas de base establecidas. Sobre ese espacio - conforme se describe en la iniciativa nacional Pampa Azul, conformada por funcionarios de varios ministerios – es que el país ejerce soberanía con derechos de exploración, explotación, conservación y administración sobre los recursos vivos y no vivos. 

“Están alambrando”, así se denomina en la jerga a los buques extranjeros que esperan en la milla 201, o incluso sobre el límite. “No es que hay toda una flota entera pescando dentro del Mar Argentino”, explicó a este medio Milko Schvartzman, especialista en conservación marina y parte del equipo del Círculo de Políticas Ambientales, y argumentó: “Los buques extranjeros también tienen radares y están mirando si se acerca un barco de Prefectura Naval. Cuando saben que no hay vigilancia próxima, aprovechan para ingresar, porque el recurso es más abundante adentro del Mar Argentino”.

Schvartzman realizó un conteo propio de la cantidad de buques extranjeros que se encuentran al acecho. Contabilizó 460 barcos. Al estimar que un 20% de los barcos apagan el Sistema de Identificación Automática (AIS) - que, a través de ondas de radio, transmite la posición del barco, y cuyo encendido es obligatorio - para no ser identificados, esa cifra ascendería a 550. La gran mayoría de esos barcos son poteros.

 Captura-maoa-768x384Aquí una imagen satelital nocturna, que se actualiza cada día, que muestra la posta de los barcos que tienen muchas luces, como los poteros. La plataforma pertenece a la NOAA (Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos). 

La Cámara de Armadores de Poteros Argentinos (CAPA) describe a los buques poteros como barcos que utilizan artes de pesca selectivas y que pescan normalmente de noche. Los cardúmenes son concentrados durante la noche a través de la iluminación procedente de fuertes lámparas en cubierta. “Esos son los de las luces”, resaltó Schvartzman sobre los videos que circulan en Twitter.

Pero las luces que se suelen observar en este tipo de vuelos no corresponden únicamente a flota extranjera. En el límite, pero dentro del Mar Argentino, también se encuentran los buques locales. Según los Informes de Cadena de Valor del Ministerio de Hacienda de la Nación a junio de 2019, los moluscos representaron el 13% de las capturas nacionales, con una participación relativa del calamar Illex equivalente al 16%.

Luego del langostino y la merluza Hubbsi, el calamar Illex es el tercer mayor producto exportado por la Argentina, siendo sus principales mercados de destino España, China y Tailandia. De allí, tal como sostuvo Schvartzman, la competencia negativa en términos económicos que supone toda pesca ilegal de esa especie en Mar Argentino.

Mientras los barcos extranjeros se encuentran más allá de la milla 200, el país no puede hacer nada al respecto. Cuando cruzan el límite e ingresan al Mar Argentino, ahí es cuando se considera la ilegalidad de su pesca.

Así lo explica Andrés Nápoli, abogado y director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN): “Si el barco está en la 201 no corresponde que la Argentina lo evalúe como en situación de ilegalidad, porque nadie le puede otorgar un permiso de pesca a la milla 201. A nivel internacional, tampoco hay ninguna sanción porque no es posible saber cuál es su intención. Ellos pueden dar múltiples excusas: que el barco derivó, que el viento lo arrastró más allá de lo previsto, que se hizo una mala maniobra”.     

Cómo se controla la situación
Cuando un barco extranjero, sin permiso alguno, ingresa en superficie marítima argentina y es identificado por la Prefectura Naval Argentina, se procede con el protocolo: se lo detiene, se inicia una inspección a bordo y se realiza la captura en bodega. Schvartzman explicó que, en caso de resistencia y previa autorización de Cancillería, se procede a disparar, primero al agua. “Si ellos salen de la milla 200, no podés hacer uso de la fuerza”, subrayó. 

Según datos oficiales, desde 1986 a 2020 Prefectura capturó 80 buques, 15 de ellos de bandera de Corea del Sur, 12 de China, 11 de Taiwán y 11 de España. Dos de estos 4 países (China y España) son los principales destinos de las exportaciones de pesca argentinas.

¿Qué sanción le cabe a un buque que pesca ilegalmente en mar local? Una sanción sólo de carácter administrativo: una multa de dinero, que va de los 500 mil litros a los 3 millones de litros de gasoil, de acuerdo con la gravedad del delito, con un piso de $ 25 millones y un techo de $ 150 millones. “Estamos promoviendo la reforma del Código Penal para la incorporación de la pesca ilegal como un delito. Con eso, se tendría la posibilidad de procesarlos penalmente”, contó Nápoli.  

El Círculo de Políticas Ambientales también propone una serie de aportes al debate sobre sanciones a la pesca ilegal. Por un lado, el impacto ambiental: las flotas extranjeras no cumplen con controles ambientales, no respetan temporadas de reproducción, tamaños ni estado biológico de las especies, y vierten al mar toneladas de residuos. 

“El daño ambiental no distingue millas. Lo que pasa en la 201 incidirá en el Mar Argentino. Jurídicamente no se le puede decir ilegal allí, pero ambientalmente es una pesca altamente destructiva”, sostuvo Schvartzman.

Por otro lado, se registraron violaciones a los derechos humanos del personal a bordo. Un informe de 2018 de la campaña OcéanoSanos de la organización Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) describe y denuncia la situación de trabajo esclavo, trata y muerte en el Atlántico Sur. Entre los casos mencionados se destaca lo ocurrido en 2014, donde 28 tripulantes de origen africano desembarcaron en Montevideo, Uruguay, de un barco chino y denunciaron maltrato físico y psicológico. Los hombres tenían marcas de grilletes en los tobillos.

Qué mejoras se requieren

Si la pesca ilegal fuera considerada un delito, ¿se solucionaría el problema? Tanto Nápoli como Schvartzman aseguraron que no. Sino que ello debe complementarse con otras medidas, como instrumentos internacionales.

En 2015, los países adoptaron la Agenda 2030 de Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) a alcanzarse en la próxima década. El ODS14 busca conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos. En su meta 14.6 establece, desde 2015 a 2020, eliminar las subvenciones que contribuyen a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada. Todo ello bajo el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y un nuevo acuerdo que tenga un trato diferencial para los países en desarrollo y menos adelantados.

“Es un tema importante porque es con lo que se mueve la flota de altamar. Son los países los que le están otorgando esos subsidios -explicó Nápoli y agregó- Si se avanza en ello, se podría denunciar ante la OMC e, incluso con el delito penal, que le corresponda una sanción al país que le otorga la bandera a esos buques”.

El objetivo de quita de subsidios, que tendría que haberse acordado en 2020, aún no tuvo su conclusión. “No sólo por el contexto de la pandemia, sino porque también las negociaciones vienen trabadas. Desde hace unos años se busca que, en cuestiones de multilateralismo, todas las decisiones sean tomadas por consenso. Actualmente, un solo país de 200 puede obstaculizar el avance”.

Pesca ilegal como delito. Nuevo acuerdo internacional. Quita de subsidios. Son las acciones esbozadas como necesarias para intentar dar una solución a la problemática histórica en el Atlántico Sur. Pero Nápoli es cauteloso: “Ninguna fórmula sola lleva al éxito. Se necesita de la pesca ilegal como delito penal, luego la fuerza para hacerlo cumplir con el patrullaje requerido y todo ello complementado con un acuerdo internacional”.

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