Malvinas y Veteranos: Resignificación y homenaje para hoy

Sociedad 02 de abril de 2021 Por PJ Gaby Mirtetti
Pensar y escribir sobre Malvinas siempre es delicado. Hablar de los “chicos” de la guerra, hablar de la guerra, de los sentimientos que genera. De las enormes contradicciones. Esta guerra queda inscripta en el marco de la dictadura (decimos “La”, y todos sabemos cuál es) y subyacen en ella los mismos intereses mezquinos y oscuros. Porque fue la dictadura que vino a instalar el modelo económico neoliberal y para concretar esa tarea - al servicio de intereses locales y especialmente foráneos- desapareció a 30000 personas, envió al exilio a cientos y nos cambió la vida para siempre.
2 de abril malvinas

Esta guerra terminó de arrasar con una generación; se completó la suma de vidas que se
llevó o que torció para siempre la dictadura. A los asesinados y los desaparecidos, tuvimos
que sumar los “chicos de la guerra”. Y las chicas - porque hubo mujeres también en la guerrade las que por décadas no se habló, y entonces al silencio se superpuso la invisibilización y
luego el casi olvido. ¿Cuál es la palabra para nombrarlos y nombrarlas: héroes o víctimas?
Quizás esta respuesta sólo la tenga cada uno de ellos/ellas y justo es que cada uno lo tenga
para sí.
Lo cierto es que hay una deuda con esos chicos y chicas que desde 1982 y por muchas
décadas pasaron a vivir en la orfandad. Hubo para ellos y ellas una orfandad laboral,
psicológica, económica, médica, social, etc. Y en principio, los propios veteranos se
organizaron para ayudarse entre sí, ante la ausencia total o parcial del Estado.
Las políticas públicas con respecto a Malvinas y a los veteranos fueron reparadoras,
cargadas de reconocimiento y particularmente nutridas de contenido socio económico a
partir de 2003; coincidiendo con un gobierno nacional que apostó fuertemente a la memoria
y a la expansión de derechos. Y a la defensa de la soberanía, en todas sus posibles facetas,
incluyendo la cultural y educativa. A esta época corresponden por ejemplo el diseño del
billete de 50$ con una enorme carga de información histórica, geográfica y biológica de
Malvinas.
Lo cual nos lleva a plantearnos una vez más, cuáles son los caminos posibles para reclamar
soberanía en Malvinas y el Atlántico Sur. ¿La guerra?, está visto que no.
El amor a la patria y la defensa integral de la Nación son los mejores pilares de una política
exterior soberana. La defensa de los intereses nacionales en los foros internacionales. Poder
pensar y poner en debate cuales son las asimetrías y las relaciones de fuerza en el nuevo
ordenamiento global. Recuperar el concepto de pueblo, y poner el valor el rol de la
militancia y la política.
Todo esto exige conocimiento, para poder debatir el presente y resignificar el pasado con
vistas al futuro. Y definitivamente, todas estas acciones pasan muy lejos de una escalada 
bélica. Y no van – además cargadas de dolor y muerte, sino de crecimiento y posibilidad de
proyectar futuro. Pero exigen de nosotros un enorme esfuerzo y un gran compromiso.
Si el tema es, entonces, la soberanía en el Atlántico Sur. Seguimos teniendo la posibilidad
de honrar a nuestros muertos y a nuestros veteranos y veteranas de Malvinas.
En 2048, vence el Tratado Antártico. ¿Nos estamos preparando como sociedad, como
ciudadanos, como estudiantes, como militantes políticos… para defender y reclamar
soberanía en la Antártida ante los foros internacionales? O sea: faltan 27 años ... Un niño
que ingrese hoy al sistema escolar será adulto en 2048. ¿Estamos generando las
herramientas para que esta generación de niños y niñas de hoy, puedan dar el debate,
entender lo que sucede y defender la soberanía en la Antártida, en 2048?
Deberíamos, porque es nuestro deber con la dignidad de las generaciones futuras, y
también es parte de nuestra deuda con los que fueron a Malvinas.
Defender soberanía incluye defender el acceso a los recursos naturales y el acceso a una
enorme fuente de alimento y la posibilidad de definir políticas económicas. O sea: esto es
un tema que no se queda en el acto de homenaje ni el libro de historia; el tema de la
soberanía afecta directamente el bolsillo del ciudadano común, lo que come, lo que piensa
y su calidad de vida.
Ahora, en este ejercicio de resignificar, y siempre hablando de soberanía territorial,
tenemos otro tema muchísimo más cercano, en el tiempo y en el espacio. Así como las
Malvinas son argentinas... el Paraná también lo es. Y este año, el 30 de abril se vencen los
contratos de concesión de dragado y balizamiento del Paraná que se firmaron durante el
menemismo. Y empieza a discutirse otras cuestiones: a partir de mayo vencen las
concesiones sobre los puertos de la provincia de Buenos Aires, y empiezan a vencer
contratos sobre los puertos del mar argentino. Discutir el dominio de esos puertos es vital
para la soberanía de la Nación.
Hay un grupo de intelectuales y funcionarios planteando la necesidad de darnos a los
argentinos y las argentinas tres meses para discutir la cuestión del Paraná y darle el destino
que mejor y más beneficie al pueblo todo.
Entonces: ahí está resignificado el tema de Malvinas y los/las veteranos/as. Ahí está para
nosotros/as la tarea, el deber y la posibilidad de honrar a los chicos y chicas que fueron a
Malvinas. Nos toca defender soberanía en los temas que están ante nuestras narices, hoy,
ahora. Tenemos la responsabilidad y la oportunidad histórica, de homenajear a nuestros
vecinos de Sunchales que fueron esos “chicos de la guerra” ocupándonos desde nuestro
lugar de militancia, de estudio, de trabajo o de gobierno, de difundir la problemática del
Paraná poner esas cuestiones en debate y defender la soberanía en el territorio. 
Entendemos que ese será, el mejor y más sentido homenaje, reconocimiento y gratitud a
las “chicos y chicas de la guerra".

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