Los gobernantes y el riesgo del exceso de legítima defensa

Política 17 de mayo de 2020 Por Darío Schueri - Santa Fe
Los políticos tienden a enamorarse de sus logros, aún cuando, como en el caso de la exitosa cuarentena, sean fruto del intuitivo comportamiento de supervivencia humana, ayudados inestimablemente por la hipnotizadora televisión. Pero todo en la vida tiene un límite y la misma sociedad que supuestamente estuvo de su lado, podría virar drásticamente.
foto-cordoba

El mayor acierto presidencial fue haber entrado en cuarentena aquel viernes 20 de marzo (podría haber sido antes, pero se estuvo a tiempo) cuando los contagios por SARS-COv-2 se multiplicaban por día. De ahí en más, el “modo rebaño” lo consolidaron los medios de comunicación y su taladrante penetración psicológica. El Presidente, de manera proporcionalmente opuesta a los contagios, ascendía en aceptación popular por “cuidar” a quienes ya se estaba cuidando por temor colectivo. 

Desde hace unos días a esta parte, las mismas pantallas de televisión que, con sus fúnebres imágenes de la idílica Italia nos persuadía de “quedarnos en casa”, hoy con los distendidos informes de una Europa que está saliendo de la cuarentena, nos invitan a creer que podemos hacer lo mismo. 

Y eso es un serio problema para los gobernantes y la rebeldía social, porque en estas latitudes el COVID-19 tal vez lejos esté de haberse ido. Ahora ya desapareció el “efecto rebaño” (“copy” Dr. Gallay) y la sociedad volvió al “estado libre albedrío”, empoderados por el barbijo. Hoy los gobernantes, preocupados por el descontrol que se percibe, deberán tener mucho cuidado con el “exceso de legítima defensa” (“copy” Dr. Corral) y con las medidas a tomar.

La política vuelve al ruedo

Hechas estas ligeras consideraciones sobre la pandemia, es hora de volver a hurgar en la política, toda vez que la temeraria distracción social hacia el SARS-COv-2 pone al desnudo las cuestiones – agravadas en algunos casos por el demoníaco virus – que nos desvelaban antes del oportuno 20 de marzo. 

Por ejemplo, la economía y los devastadores efectos que producirá el coronavirus en un cuerpo con serias patologías preexistentes; empeorada por previsibles decisiones políticas que se están tomando, que excitarán la destruida paciencia social, y avivarán conflictos apagados, como con el campo.

Santa Fe ofreció pagar con “sucedáneos”

En Santa Fe, el Gobernador Perotti utilizo las herramientas otorgadas por el anterior oficialismo en la Ley de Presupuesto 2020 (solicitadas en aquel entonces por el actual Ministro Rubén Michlig) para pagarle a los contratistas del Estado la deuda consolidada (poco menos de 6 mil millones de pesos) con Títulos Públicos y cheques de pago diferido.

Mientras, la Ministra de Infraestructura Silvina Frana aseguró que “la propuesta a los contratistas es muy buena", la decisión no cayó para nada auspiciosa, por ejemplo, en las Cámaras de la Construcción, quienes consideran la propuesta como la antesala al pase a concurso preventivo, o la quiebra lisa y llana de muchas empresas, que están atentas a las condiciones que les comunicará el gobierno; activando los radares de los abogados especialistas en derecho concursal, dado que dicha propuesta será el fundamento central para las presentaciones de concursos preventivos o quiebras en ciernes.

Se abren los boxes para el 2021-2023

Con su habitual modo desafiante al presunto orden establecido, la diputada santafesina Amalia Granata twiteó que si el Congreso comienza a tratar la Ley de Aborto saldrá a la calle; un oportuno “test match” para su futura carrera política si los resultados fuesen los esperados, es decir un masivo acompañamiento.

Precisamente la insondable legisladora ProVida es motivo de cuanta conversación gire en torno de las candidaturas a senador o diputado nacional para el año que viene. Y no pocos quisieran tenerla en una boleta. Al mejor estilo “Lole” Reutemann, Granata hace lo que mejor sabe: usar el silencio intrigante.

Hoy día, en esta Provincia existen dos grandes electores: Omar Perotti y Miguel Lifschitz. Ambos con “birome” y poder político en la mano. Después, tal vez provenga quien nos ocupamos anteriormente. 

Uno de ellos, el Gobernador, está inhibido lógicamente para candidatearse. El Presidente de la Cámara de Diputados, no. 

Omar Perotti ya definió quien será su candidato a Senador nacional, y no sólo para el 2021: Roberto Mirabella, su reemplazante hasta el año que viene en el Senado de la Nación. El que tenga aspiraciones, que lo desafíe en las PASO. Carlos Reutemann consolidó su poder cuando en el año 1992 impuso como candidato a Senador Nacional al ignoto Jorge Massat sobre la voluntad presidencial del todopoderoso Carlos Menem, y su candidata Liliana Gurdulich de Correa. 

Es probable que Omar Perotti el año que viene deba imitar a Reutemann si quiere consolidar el liderazgo – hoy discutido – dentro del peronismo.

Para la oposición, enfrentar a Mirabella sería competir contra la gestión “post pandemia” de Omar Perotti y Alberto Fernández.  Perotti podría, llegado el caso, desanudar estratégicamente la compulsa a senadores y diputados nacionales de la provincial.

Para enfrentar al candidato de la gestión provincial se anotaron, por ahora, según reveló la semana pasada el Diario La Capital dos radicales: Felipe Michlig y Maximiliano Pullaro, este último de reciente recorrida por Departamentos del Norte para interiorizarse sobre la problemática de localidades políticamente afines, relacionada con el coronavirus. 

Amén del “aspirante natural” Miguel Lifschitz. El vicepresidente nacional del PRO Federico Angelini también quiere terciar en las negociaciones. 

Todos los mencionados apuntan el catalejo político hacia el 2023 y cavilan que una competencia “cuerpo a cuerpo” como la de Senador nacional sería una buena plataforma de lanzamiento, cualesquiera sea el resultado; menos para Miguel Lifschitz que debería enfrentar – por fin – en las urnas al mismísimo Omar Perotti. 

La boleta sábana de Senadores llevará adosada la lista de diputados nacionales, terreno donde se librará la otra batalla: la del arrastre. O el corte. Esa categoría está más ligada al devenir nacional en torno de las mayorías parlamentarias en el Congreso, que a ser trampolín provincial.

Por lo pronto, el ex intendente de esta capital (y reciente Embajador en Uruguay) Mario Barletta comenzó a mostrarse en las tertulias políticas – suspendidas por la cuarentena –  y armado político provincial pertrechándose para el 2021. 

Escándalo y flexibilizaciones

Esta semana es probable que detone un escándalo político-judicial con epicentro en la Cámara de Diputados, que sacudiría la quietud parlamentaria, reanimada el jueves pasado con los reiterados pedidos de senadores (Enrico, Gramajo, Calvo, Michlig) al gobierno provincial de apertura de actividades aún vedadas, tales como hotelería, gastronomía, jardines maternales, pero básicamente deportes para niños y salidas recreativas, terapéuticamente recomendadas por los especialistas.

La que comienza no será una semana más en cuarentena. Los múltiples contagios en CABA y AMBA están poniendo en estado deliberativo al resto de las Provincias casi sin circulación viral. El tan declamado federalismo podría darse sanitariamente.

Te puede interesar