Este domingo se conmemora el Día mundial de la Libertad de Prensa

Sociedad 03 de mayo de 2020 Por El Eco de Sunchales
Contar con información libre, concebida con una mirada pluralista, que permita comparar expresiones diversas se vuelve trascendente para la vida democrática. La defensa de ese derecho en todo el planeta debe realizarse con todas las herramientas que brinda el Derecho Constitucional, desde los Derechos Humanos, y a través de las relaciones internacionales entre los distintos Estados, más allá de sus distintas formas o posiciones políticas.
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El 3 de mayo de 1991 un grupo de periodistas africanos reunidos en Namibia, elaboró el documento que se conoce como Declaración de Whindoek, en el que se expresaban por una prensa independiente, pluralista y libre; considerándola clave para la democracia, así como también para el desarrollo económico. En aquel documento decían que si bien existía un clima favorable a la libertad de prensa en un número creciente de países del continente que avanzaban hacia una democracia fundada en el pluripartidismo, se describían diversas restricciones al periodismo por presiones económicas y políticas, y el ataque individual a trabajadores que eran víctimas de asesinatos, arrestos, detenciones y censura. En África había en ese momento “por lo menos 17 periodistas y editores detenidos; y 48 muertos en el ejercicio de sus funciones profesionales, entre 1969 y 1990”.

Dos años después, Naciones Unidas promulgó el Día Mundial de la Libertad de Prensa, por iniciativa de los países miembros de la Unesco, que con cada conmemoración vuelve a plantear la necesidad de que se garanticen las condiciones para la práctica independiente del periodismo.

En perspectiva
En un documento publicado por Unesco a propósito de la conmemoración este año, se ponen en perspectiva las diferentes formas de control sobre periodistas y medios de comunicación. Históricamente esas maneras se ejercieron a través de “la propiedad estatal de los medios de comunicación, así como a través de los magnates de los medios, los monopolios mediáticos, las interferencias de los anunciantes y la manipulación de las relaciones públicas”. Sobre esos mecanismos se identifican como preocupantes en el contexto actual el rol desempeñado por importantes empresas de Internet que “se han convertido en los principales responsables de contenidos periodísticos y culturales, y que algunas de ellas aplican modelos de negocio que han promovido la desinformación y el discurso de odio a costa de la prominencia del periodismo”.

Se menciona también el predominio de los varones en los medios de comunicación, que “ocupan el 73% de los puestos de alta dirección de las principales entidades mediáticas”, porcentaje similar que se observa al analizar la propiedad. Teniendo en cuenta que esos desequilibrios se traducen en una representación estereotipada de las mujeres y el colectivo de la diversidad sexual, se afirma que “es necesario abordar esas desigualdades si se quiere que el periodismo independiente contribuya a la inclusión y la no discriminación que forman parte del desarrollo sostenible”.

Prensa y democracia
La docente de Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, Mariela Uberti, destaca que en nuestro país “la libertad de prensa está consagrada en la Constitución Nacional de 1860, en los inicios del Estado” y afirma que “en un Estado democrático el valor de la libertad de prensa y de la libertad de expresión son innatos a la condición de la República. No se puede hablar de democracia y de libertades si este derecho fundamental no está presente”. En la interpretación de un derecho instituido en tiempos donde solo existía la prensa escrita, “el Poder Judicial -y la Corte que es el intérprete final- han tenido que evolucionar en entender que ese artículo debía ampliarse a todos los medios de comunicación que existen hoy en día.

Considerando el desarrollo de nuevas tecnologías, Uberti valora que “amplían las posibilidades de expresión y permite acceder a información del periodismo nacional e internacional, conocer distintas miradas sobre un mismo tema, ampliando nuestro horizonte y capacidad crítica”. Y advierte sobre la necesidad de valorar en este contexto a los medios de comunicación y el trabajo periodístico como transmisores “de un conocimiento con objetividad y rigor de investigación”.

Para Roberto Vicente, también docente de Derecho Constitucional de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, y director del Programa de Derechos Humanos, la libertad de prensa está íntimamente relacionada con la libertad de expresión. “Son derechos fundamentalmente del siglo XVIII que se han ido desarrollando en el constitucionalismo, pero que en la actualidad se han ido potenciando porque el objetivo clave hoy es el acceso a la información que deben tener todos los habitantes del mundo”. En esa línea señala que contar con información libre, concebida con una mirada pluralista, que permita comparar expresiones diversas se vuelve trascendente para la vida democrática. La defensa de ese derecho en todo el planeta “debe realizarse con todas las herramientas que brinda el Derecho Constitucional, desde los Derechos Humanos, y a través de las relaciones internacionales entre los distintos Estados, más allá de sus distintas formas o posiciones políticas”. 

Libertad, precisión y rigor
Gustavo Risso Patrón, docente del Taller de Producción I Medios Gráficos, del ciclo de Licenciatura de la Facultad de Humanidades y Ciencias señala que en una aproximación teórica y crítica del ejercicio profesional, “la precisión y rigurosidad son siempre el estandarte de un buen ejercicio del periodismo”. Recordando la crítica de Umberto Eco a las redes sociales, el docente reivindica la tarea de los periodistas y advierte sobre la necesidad de distinguir en la pluralidad de voces que las nuevas tecnologías hacen posible, aquello que es información rigurosa y precisa de lo que no lo es.

En el contexto de la pandemia de coronavirus, afirma Risso Patrón, se pone en evidencia la importancia que tiene esa forma de ejercer la profesión y la libre circulación de información: “Imaginemos un mundo como este en el que estamos, pero con restricciones a la circulación de información. Sería casi tan problemático como la pandemia misma, no solamente por lo que significa, sino por la necesidad que tienen los estados nacionales de transmitir información a la población. La libre circulación de información que es siempre necesaria se vuelve todavía más clave en contextos como estos”, concluye.

FUENTE: UNL



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