Del poker online al Fortnite: el internet de los juegos

Tecnología 13 de febrero de 2020 Por
A pesar de que la mayoría de los videojuegos que se desarrollan anualmente están pensados para ser jugados en solitario, el ser humano sigue teniendo muy arraigado el concepto de que el juego es algo para disfrutar en compañía.
juegos online

Hace dos décadas, los cibercafés se pusieron muy de moda, y si bien algunos iban para comunicarse vía Skype con sus seres queridos al otro lado del mundo, la mayoría lo consideraba un acto social para jugar en red. Se trataba de redes locales, de ordenadores conectados entre sí mediante cableado, y de hecho los más atrevidos replicaban el sistema en su casa conectando su ordenador al de su vecino para competir en títulos como el Counter Strike.

Poco a poco esto dio paso a otro tipo de juegos en los que nos conectábamos a salas de internet para jugar contra desconocidos en títulos como Diablo o World of Warcraft. Muchos pagaron verdaderas fortunas por tener acceso a dichas salas en un momento en el que la conexión por ADSL empezaba a establecerse en algunas zonas del mundo. De forma paralela, el poker online, que había sido uno de los juegos pioneros en aparecer como oferta de ocio en internet, maduraba lo suficiente para dejar de ser un simple juego y brindar la oportunidad de jugar tal cual se hacía en un casino presencial, apostando dinero real, y con la posibilidad de cobrar premios en metálico. Desde entonces hasta ahora, el poker a través de internet ha evolucionado volviéndose más estable, seguro y accesible, si bien los aspectos esenciales se siguen manteniendo: el hecho de poder jugar con o sin dinero y de apoyarnos en algunas herramientas permitidas para un mejor desarrollo de las partidas: chat con otros jugadores o bien aplicaciones de cálculo de probabilidades.

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El poker no es el único juego que viene empleando aplicaciones externas para mejorar la experiencia de juego. Heartstone o Clash Royale, dos de los juegos que más han despuntado en el mundo de los deportes electrónicos junto con League of Legends, tienen un funcionamiento también basado en cartas que tienen diferentes valores y acciones. Son muchos los que han estado jugando con guías y herramientas para avanzar más, si bien algunas de estas han sido prohibidas por los mismos desarrolladores de los juegos. Por lo contrario, juegos como Minecraft han propiciado que los jugadores no se limiten a seguir de manera lineal el desarrollo de la historia, sino que ha estimulado que ellos mismos generen sus mods, compartan videotutoriales en plataformas como YouTube o Twich indicando cómo personalizar al máximo la experiencia de juego e incluso han lanzado una versión educacional para exprimir las posibilidades de una jugabilidad que puede suponer un refuerzo para cierto tipo de conceptos o habilidades.

Al final, juegos como Minecraft o Fortnite, su claro sucesor, se están convirtiendo en fenómenos sociales a través de los cuales compartir experiencias con amigos o conocer gente, al mismo tiempo que permiten expresarse o generar nuestra propia imagen. La esencia de jugar en un equipo o contra otros jugadores hasta convertirse en el mejor de todos es un objetivo que comparten todos los juegos online, desde el poker, que a través de los torneos en línea va eliminando rivales hasta que sólo uno se proclama como ganador absoluto, hasta el Fortnite en el que, de una u otra manera, sea atacando o defendiéndose de la mejor manera, se llegue a ser el único superviviente.

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Otros videojuegos se están centrando mucho más en generar cohesión de equipo. A pesar de mantener objetivos individuales, para poder prosperar en ciertos juegos hay que unirse irremediablemente a una alianza y luchar juntos por mejorar y ser más fuertes. Son principalmente juegos de rol o de batallas por turnos como el cada vez más famoso Marvel Strike Force, que comparte con otros muchos juegos el sistema de asaltos, arenas, incursiones guerras y ligas. Estos jugadores también echan mano de herramientas externas para tener mayores oportunidades de éxito: la comunicación es indispensable, siendo elegidas normalmente aplicaciones de mensajería multiplataforma como Telegram, que no vayan necesariamente ligadas a un número de teléfono o un sistema operativo concreto y que permitan mantener de una u otra manera la identidad a salvo, si se desea. También se generan auténticas guías de personajes como en tiempos se hizo con WoW, y hojas de cálculo con fórmulas específicas para calcular las acciones que necesitaremos llevar a cabo para avanzar en los diferentes objetivos de los juegos.

Los juegos en línea, como vemos, no sólo se apoyan en internet para ofrecer un modo multijugador, sino que finalmente, invitan a usar más herramientas para conseguir una experiencia más implicada, más personalizada y que los convierte, de una u otra manera, en un objetivo a conseguir que nos mantiene motivados día a día, pasando a formar parte de nuestras rutinas diarias.

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