
Gino C, el asesino de Ian Cabrera, deambulaba por ese territorio donde el odio y la violencia son combustibles. Nadie lo percibió, aunque empieza aparecer en la investigación que otros chicos de San Cristóbal lo sabían, porque ellos también habituaban esas plataformas. Maiquel Torcatt / Aire Digital
Hay un submundo “invisible”, casi exclusivo de los adolescentes y jóvenes, que es ajeno al resto. Transita por aplicaciones cerradas, grupos y redes, donde no hay fronteras que pongan límites a la violencia, entre otras cosas, virtual y real. Gino C, el asesino de Ian Cabrera, deambulaba por ese territorio donde el odio y la violencia son combustibles. Nadie lo percibió, aunque empieza aparecer en la investigación que otros chicos de San Cristóbal lo sabían, porque ellos también habituaban esas plataformas.

























