Un espacio público de Sunchales deberá ser designado con el nombre “Heroínas de Malvinas”

Sociedad 02 de abril de 2022 Por Concejo Municipal de Sunchales
En la última sesión del Concejo Municipal, se aprobó el proyecto del demoprogresismo para reconocer a las mujeres que participaron en el conflicto armado del Atlántico Sur.
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Al cumplirse 40 años del inicio de la Guerra de Malvinas, el Concejo Municipal de Sunchales aprobó un proyecto de Ordenanza referido al hecho histórico y la necesidad de recordar y honrar, siempre.

De esta manera, en la Sesión del jueves 31 de marzo, recibió aprobación el proyecto presentado por la concejala María Alejandra Bugnon de Porporatto y el edil Horacio Bertoglio, por medio del cual se designa a un espacio público de la ciudad con el nombre  “Heroínas de Malvinas”.

La nueva norma no señala un lugar en particular y por lo tanto deberá ser considerada la aprobación para futuras designaciones.  

Fundamentos 

La iniciativa fue fundamentada con un extenso texto, donde se afirma que las mujeres fueron un eslabón primordial durante el desarrollo de la Guerra. Madres, hermanas, novias, todas apoyaron sin cesar a sus esposos, hijos o novios que fueron involucrados en un conflicto que muchos conciben como “nefasto e irresponsable”. 

Junto a ellas otras mujeres participaron. La mayoría fueron enfermeras voluntarias (instrumentadoras quirúrgicas), radio operadoras, maestras, isleñas civiles, todas vivieron el horror desde adentro. 

Un sector de mujeres profesionales, dedicadas a la rama de la salud, formó parte no solo desde su rol pasivo, sino desde su rol activo como enfermeras. Son parte de nuestra historia. 

Ellas son: Susana Mazza, Silvia Barrera, María Marta Lemme, Norma Navarro, María Cecilia Ricchieri, María Angélica Sendes, Mariana Soneira, Marta Giménez, Graciela Gerónimo, Doris West, Olga Cáceres, Marcia Marchesotti, María Liliana Colino, Maureen Dolan, Silvia Storey y Cristina Cormack. Alicia Reynoso, Ana Masitto y Stella Morales. Cada una de ellas pertenece a una fuerza específica y con un desempeño particular y destacable. 

La principal misión de las enfermeras fue atender a cientos de soldados, darle fuerzas, contención, esperanzas y cuidarlos. Al comienzo recibían heridos que ya habían sido atendidos en los primeros auxilios en las Islas, recorrían las trincheras lavando y vendando heridas, quedándose de guardia en la cubierta para clasificar a los heridos recién llegados al hospital flotante según su estado y gravedad. Cuando el tiempo acompañaba viajaban en helicópteros sanitarios, pero cuando los fuertes vientos y olas amenazaban, alcanzaban a los muchachos con pesqueros y con las redes los subían con las camillas.

Pero esta situación fue revertida a partir de la noche del 10 de junio, cuando los ingleses redoblaron los bombardeos porque ya planificaban la ofensiva final. La gente que llegaba no había tenido ninguna curación previa. Estaban llenos de barro, de pólvora, de turba de Malvinas que se pegaban a las heridas. Las jóvenes se transformaron también en consejeras y confidentes de las penas de esos hombres que necesitaban desahogo y contención. 

Los horrores de la Guerra los vivieron en carne propia, el dolor de los soldados era su dolor, sanarlos era su tarea, contenerlos era inherente al instinto humano. Y así lo hicieron, valiéndose de las herramientas que podían, aplicando lo aprendido, pero nada alcanzaba, aprendieron en el día a día del conflicto bélico.

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