Por qué una persona puede enfermarse de COVID-19 a pesar de estar vacunada

Salud 06 de abril de 2021 Por Chequeado.com
El presidente Alberto Fernandez dio positivo para COVID-19 a pesar de contar con las 2 dosis de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus. La eficacia promedio de las vacunas disponibles en nuestro país varía del 70 al 90%. Esto significa que, en algunos casos, las personas pueden contraer el virus, pero tener una forma leve de la enfermedad o asintomática. Por eso, los expertos destacan que las personas inoculadas deben continuar con todas las medidas de prevención.
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El presidente Alberto Fernandez dio positivo para COVID-19 tras realizarse un test de antígenos, diagnóstico que luego fue confirmado mediante un test de PCR. El mandatario señaló que se encuentra “físicamente bien” y “bien de ánimo”, y agradeció las “muchas muestras de afecto” que recibió ayer, en el día de su cumpleaños.

“Quería contarles que al terminar el día de hoy, luego de presentar un registro de fiebre de 37.3 y un leve dolor de cabeza, me realice un test de antígeno cuyo resultado fue positivo. Si bien estamos a la espera de la confirmación a través del test PCR, ya me encuentro aislado, cumpliendo el protocolo vigente y siguiendo las indicaciones de mi médico personal”, explicó Fernandez en Twitter. Más tarde desde la Unidad Médica Presidencial confirmaron el diagnóstico de COVID-19 tras recibir el resultado positivo del test de PCR.

Fernandez recibió la primera dosis de la vacuna Sputnik V el 21 de enero último en el Hospital Posadas y el 11 de febrero pasado fue inoculado con la segunda dosis. Ante la noticia, surgen las preguntas: ¿Puede una persona enfermarse de COVID-19 a pesar de estar vacunada? ¿Son realmente eficaces las vacunas?

Como explicamos en esta nota realizada en colaboración con la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), ninguna vacuna es 100% eficaz en reducir el riesgo de infectarse. La eficacia promedio de las vacunas disponibles en nuestro país varía del 70 al 90%. Esto significa que, en algunos casos, las personas pueden contraer el virus, pero tener una forma leve de la enfermedad o asintomática. 

Las vacunas demostraron (ver acá, acá, y acá) prevenir casi en un 100% las formas graves de la enfermedad, las hospitalizaciones y muertes. Por eso, el principal grupo objetivo de la campaña de vacunación contra el coronavirus son las personas mayores de 60 años.

 “La mayor protección que brindan las vacunas y el objetivo principal de la campaña de vacunación contra COVID-19 es evitar las complicaciones graves, las hospitalizaciones y la mortalidad. Ante el contagio, las vacunas permiten transitar la enfermedad de forma leve a moderada”, indicaron desde el Ministerio de Salud de la Nación.

Según el análisis preliminar de casos notificados en el Sistema Nacional de Vigilancia en Salud  y los datos del Registro Federal de Vacunación Nominalizado al 26 de marzo 2021, se observó que menos del 0,2% de las personas vacunadas con primera o segunda dosis fueron notificadas como casos de COVID-19, transcurridos por lo menos 14 días de aplicada la primera dosis.

Del análisis de 2.824.344 personas vacunadas con la primera dosis, 4.212 se notificaron como casos de COVID-19 tras al menos 14 días de aplicación de la primera dosis (0,15%). Y de 650.071 personas vacunadas con las dos dosis, 1.003 enfermaron luego de los 14 días de la segunda dosis representando un 0,15%. Luego de la primera dosis se han informado 15 personas entre 61 y 94 años como fallecidos (0,0005%). Y no se han registrado personas fallecidas entre aquellas vacunadas con 2 dosis de vacuna.

“La campaña de vacunación que estamos transitando tiene como objetivo evitar las complicaciones graves, la hospitalización y la mortalidad. Las vacunas funcionan, la Sputnik  V tiene un 91,6% de efectividad para evitar contagios y si alguien está vacunado la enfermedad será leve”, dijo por su parte Nicolas Kreplak, viceministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires. 

La importancia de continuar con los cuidados

“No sólo es probable, sino que es esperado que un porcentaje de la población vacunada contraiga la enfermedad. En los ensayos clínicos realizados de Fase 3 de prácticamente todos los candidatos vacunales la eficacia fue medida como el porcentaje de reducción en la incidencia de la enfermedad COVID-19 en un grupo vacunado en comparación con un grupo no vacunado en condiciones óptimas de ensayo controlado, aleatorio y doble ciego”, explicó a Chequeado el virólogo Humberto Debat, investigador del INTA en Córdoba e integrante del Proyecto Argentino Interinstitucional de Genómica de SARS-CoV-2.

La eficacia es una medida de cuánto reduce una vacuna el riesgo de enfermedad. En el caso de la Sputnik V, es del 91,6%. Con respecto a casos moderados o severos, la eficacia obtenida fue del 100%, esto significa que la vacuna, en este ensayo, eliminó por completo el riesgo de desarrollar enfermedad aguda. “En términos generales se espera que aquellos que han sido vacunados tendrán un riesgo de ~90% menor de contraer COVID-19 que aquellos que no hayan recibido la vacuna y dé un porcentaje cercano al 100% de no desarrollar cuadros severos”, sostuvo Debat.

Los casos de COVID-19 fueron confirmados a través de un PCR de aquellos voluntarios que durante el ensayo reportaron síntomas de esta enfermedad. “Esta información es clave, porque de hecho salvo contados casos, poco sabemos sobre prevención de infección por vacunas y es por eso tan importante que los vacunados sigan manteniendo cuidados de tal modo de disminuir la posibilidad de transmitir el virus en caso de adquirir una infección, algo que a priori se espera que sea poco probable, pero plausible”, advirtió Debat.

Un estudio realizado por la Universidad de California, en Estados Unidos, en 15 mil trabajadores de la salud testeados en forma regular encontró que 7 dieron positivo para COVID-19 2 o más semanas después de recibir la segunda dosis de la vacuna Pfizer/ BioNTech o Moderna. Aunque el porcentaje es bajo y muestra cuán bien funcionan las vacunas en el mundo real, los científicos subrayan la importancia de continuar las medidas de prevención (barbijo, distanciamiento físico, lavado de manos), incluso en entornos con una alta tasa de vacunación, hasta que se alcance la inmunidad colectiva.

La comprensión científica del efecto de las vacunas va evolucionando a medida que surgen más estudios. “Estamos aprendiendo sobre la protección de las vacunas y una cosa que está clara es que la mayoría de los ensayos clínicos han reportado una protección contra la enfermedad grave que significa hospitalización y muerte”, aseguró Soumiya Swaminathan,  directora General Adjunta para Programas de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La experta explicó que recientes informes indican que aquellos que han sido vacunados y se infectan podrían tener una carga viral menor, y, por lo tanto, menos posibilidades de infectar a otros.

“Pero hasta que no sepamos completamente sobre esto, es importante que las personas, incluso después de la vacunación, tomen precauciones, usen un barbijo, se laven las manos, y mantengan el distanciamiento físico, porque incluso si tienen una infección asintomática y puede que no se enfermen porque recibieron la vacuna, aún podrían portar el virus y contagiar a otras personas. Por tanto, debemos asegurarnos de controlar la propagación de la infección”, afirmó Swaminathan.

De hecho, un memorándum que emitió el Ministerio de Salud de la Nación el 17 de febrero último advierte que todas aquellas personas que cumplan con la definición de “contacto estrecho” deben cumplir con las medidas de cuarentena y prevención de acuerdo al plazo establecido para la población general, más allá de su estado de vacunación contra COVID-19.

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