El Peronismo en su momento más traumático

Política 24 de noviembre de 2020 Por Darío Schueri - Santa Fe
El 81 % del total de Diputados y Senadores votaron sobre tablas en ambas Cámaras legislativas la semana pasada dos leyes que, pormenores técnicos mediante, tienen un solo objetivo: el Ministro de Seguridad Marcelo Saín. Profundo malestar en la Casa Gris, donde se enteraron de lo que ocurría mientras estaba ocurriendo. Las miradas enfocan hacia la titular del Ala Este del Parlamento.
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Ministro de Seguridad Marcelo Saín

A pocas semanas de cumplirse el primer aniversario del retorno al poder, la relación entre el Poder Ejecutivo y sus legisladores – básicamente senadores -  está atravesando por una severa crisis de confianza, qué astuta y estratégicamente están aprovechando radicales y socialistas. El elemento disociador tiene nombre y apellido: Marcelo Saín, el ministro de Seguridad, quien con sus diatribas y destrato hacia los caciques territoriales, propios y extraños, alineó impensadamente a oficialistas y opositores.

Lo sucedido la semana pasada en la legislatura semi presencial, con una acertada carambola a dos bandas entre senadores y diputados, fue el desenlace perfecto de una negociación política que se venía urdiendo sigilosamente desde hacía un tiempo (nadie quiere precisar cuánto).

Como en los operativos militares o policíacos, el objetivo (dos en este caso) solo debía ser conocido por el resto de los actores poco tiempo antes del desenlace: las reuniones de labor parlamentaria de senadores y diputados. Aparentemente uno de los jefes peronistas, el Diputado Leandro “Quico” Busatto, se anotició del enroque parlamentario en plena Labor Parlamentaria; asombrado y presuroso dio aviso a la Casa Gris; era tarde: el estofado ya estaba cocinado.

Operación “Picante”

¿Cuáles era los objetivos?: revisarle los enigmáticos gastos reservados al Ministro de Seguridad Marcelo Saín, y evitar que éste regrese al Organismo de Investigaciones del Ministerio Público de la Acusación donde está de licencia, en este caso mediante la modificación de un par de artículos de la normas orgánicas del MPA, del Servicio de la Defensa y del Organismo de Investigaciones.

La movida comenzó en Senadores, donde el peronismo NES (Nuevo Espacio Organizado) liderado por Armando Traferri redactó, conjuntamente con el radicalismo, una Ley marco de controles sobre los llamados “gastos reservados” en materia de Seguridad e investigaciones a cargo de efectivos policiales, así como de los fiscales que integran el Ministerio Público de la Acusación. Un certero disparo al corazón del Ministro Saín, quien antes de asumir había acordado con el Gobernador que los gastos reservados del Ministerio para operaciones especiales, pasarían de las históricas manos de los policías de investigación a las suyas. Los senadores seguramente sospecharían que esa plata tiene otras finalidades menos institucionales.

Habida cuenta que los diputados radicales y socialistas, básicamente, (otros también) tienen cuentas pendientes con el Ministro Saín, era cuestión de coordinar el movimiento de pinza: Senado sacaría sobre tablas el control sobre los gastos reservados de Saín, y Diputados haría lo propio con enviarlo a su casa, y no de regreso al MPA una vez que deje el Ministerio. Para ello bastaría con, como dijimos, modificar un par de artículos de las normas orgánicas del MPA, del Servicio de la Defensa y del Organismo de Investigaciones.

Mayorías especiales y precisión quirúrgica.

Las mayorías especiales para tratar los temas sobre tablas deberían ser respetadas en ambas Cámaras. Y así fue. 

El control de los gastos reservados (de Saín) tuvo solo 4 abstenciones de los seis senadores perottistas (los 6 de NES votaron a favor); mientras que impedirle (a Sain) que regrese a su antiguo cargo fue por unanimidad (19 a 0). 

En Diputados, salvo los 7 peronistas que se retiraron del chat y un par de abstenciones, el resto acompañó las dos iniciativas.

Pocas veces se logró en la legislatura un trabajo tan afinado y preciso. Cuya principal víctima política es nada menos que el mismísimo Gobernador Omar Perotti, cuyos legisladores y la propia Vicegobernadora – admitido por un alto funcionario – no le avisaron lo que se estaba cocinando. 

El peronismo en su conjunto deberá replantearse actitudes; y el propio Gobernador tendrá que asumir el liderazgo que le dio el cargo electo por el voto ciudadano, y ordenar su tropa parlamentaria senatorial; caso contrario la gobernabilidad se le hará cuesta arriba. 

¿Peligra la Ley de Paridad?

El “veto propositivo” impuesto por el Gobernador Perotti a la Ley de Paridad, en este caso consagrando la paridad también para la fórmula gubernamental tampoco cayó bien en la legislatura, en virtud de que esta norma había salido de ambas Cámaras de manera consensuada, luego de cesiones políticas en ambas partes.

De tal manera, ahora se abre un interrogante sobre el futuro del veto. Voces del propio oficialismo legislativo advierten que la propia Ley podría llegar a caer.

En definitiva…

Ahora viene el presupuesto. Y la medular ley de conectividad. Mientras aguardan los cambios en el gabinete, y el reemplazante del Ministro de Gobierno (¿quien dejó el CV en Presidencia de Senadores?), cargo para el cual ya hubo tres ofrecimientos. 

“Tres millones de santafesinos no tienen idea de lo que votaron 50 tipos; el Gobernador seguirá adelante apoyando a las Pymes en plena pandemia, y preparando un ambicioso plan de obras públicas para el año que viene; Ah!, y Saín no se va”; retumbó en los casi desérticos pasillos de la Casa Gris a manera de respuesta de todo lo ocurrido.

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