Gabriel Richiger: “Sin inflación que licue ineficiencias, hay que bajar costos para ser competitivos”
Luego de participar en las tres principales exposiciones agropecuarias del país —Expoagro, Agroactiva y la Exposición Rural de Palermo—, el CEO de Richiger Maquinarias, Gabriel Richiger, realizó un balance sobre el presente del sector agropecuario y de la industria agrometalúrgica, destacando que cada muestra reflejó un momento distinto del mercado y de las expectativas de los productores.
El empresario sunchalense señaló que Expoagro fue la feria con mayor dinamismo comercial del año, impulsada por una amplia oferta de créditos bancarios y las buenas perspectivas de cosecha que existían al momento de realizarse. Según explicó, ese contexto generó un importante volumen de operaciones y una fuerte demanda de maquinaria.
La realidad fue diferente en Agroactiva. Richiger sostuvo que, si bien la concurrencia de productores fue importante, el nivel de ventas estuvo lejos del observado en Expoagro. Atribuyó esta situación principalmente al perfil del productor que asistió a la muestra y a las condiciones del financiamiento. En ese sentido, explicó que muchos productores consideran elevadas las tasas de interés en pesos y todavía mantienen cierta cautela respecto de los créditos en dólares, pese a que estos presentan mejores condiciones financieras.
Respecto de la Exposición Rural de Palermo, Richiger afirmó que continúa siendo un evento de enorme relevancia institucional para las marcas, aunque su capacidad para generar negocios ha disminuido con el paso de los años. "La Rural da visibilidad a las empresas, pero hoy el visitante es mayormente un público turístico o familiar. El productor va, pero no necesariamente con intención de comprar maquinaria", explicó.
Carne y lechería muestran mejores perspectivas
Consultado sobre el panorama productivo, el empresario sostuvo que actualmente existen realidades muy diferentes dentro de la actividad agropecuaria.
Indicó que los sectores vinculados exclusivamente a la agricultura enfrentan menores márgenes de rentabilidad debido a la baja de los precios internacionales y al incremento de los costos operativos. Esa combinación desalienta la renovación de maquinaria y posterga decisiones de inversión.
En contrapartida, consideró que la producción ganadera es hoy el segmento con mayor dinamismo, seguida por la actividad lechera, donde la búsqueda de mayor eficiencia impulsa la incorporación de tecnología y equipamiento. En la lechería, la búsqueda de eficiencia ocupa un lugar central: cuando los precios no evolucionan al ritmo esperado, la alternativa es reducir costos y mejorar los procesos productivos.
“Las ineficiencias ya no las paga la inflación”, explicó. En un contexto de mayor estabilidad, las empresas deben identificar con precisión sus costos y corregir los problemas de productividad que antes podían quedar disimulados por la licuación inflacionaria.
Una empresa apoyada en la exportación
Richiger destacó que uno de los pilares del crecimiento de la firma ha sido desde 1995 la especialización en tecnologías para silobolsas y conservación de forrajes, un nicho que continúa mostrando demanda tanto en Argentina como en el exterior. La tecnología es utilizada por productores agrícolas, ganaderos y tamberos. También resulta estratégica para quienes necesitan almacenar granos destinados al consumo del ganado o conservar forraje para las distintas etapas del ciclo productivo.
Actualmente, alrededor del 35% de la producción de Richiger Maquinarias se destina a mercados internacionales, lo que permite compensar eventuales caídas del mercado interno. "Cuando el mercado local atraviesa dificultades, la exportación nos ayuda a mantener la planta trabajando al cien por ciento", aseguró.
Según Richiger, ese nicho continúa mostrando una demanda sostenida porque permite a los productores conservar la cosecha en el propio establecimiento, con costos relativamente bajos y sin una capacidad fija de almacenamiento.
El principal mercado externo de la empresa continúa siendo Estados Unidos, donde la firma opera desde hace 18 años. No obstante, Richiger reconoció que la reciente aplicación de nuevos aranceles sobre productos con componentes de acero incrementó los costos para competir en ese país, aunque aseguró que la empresa continúa siendo competitiva gracias a su estructura comercial y a la aceptación de la tecnología del silo bolsa.
Australia es otro mercado atractivo, aunque más irregular, debido a su fuerte dependencia de las condiciones climáticas. Una buena cosecha genera demanda de equipos, mientras que una campaña afectada por el clima puede paralizar las compras.
En Europa del Este, la reducción de subsidios de la Comunidad Europea y el aumento de los costos energéticos complicaron las decisiones de inversión. En Sudamérica, en cambio, la empresa observa mejores perspectivas, especialmente en Uruguay y Paraguay, donde la producción y exportación de carne impulsan la demanda de soluciones para el almacenamiento y la alimentación animal.
Richiger también mencionó oportunidades en Bolivia, Perú, Colombia y Nicaragua. En Colombia, la firma trabaja con perspectivas favorables en el almacenamiento de arroz, mientras que en Nicaragua analiza posibilidades de desarrollo para ese mismo cultivo.
Importaciones y costos
En materia de importaciones, Richiger afirmó que la apertura no afectó directamente a la empresa en el segmento del silobolsa, ya que ese tipo de tecnología aún no fue adoptado masivamente por fabricantes chinos. Sin embargo, la compañía sí incorpora determinados componentes importados, como malacates, reductores, engranajes y cajas.
El empresario consideró que China se convirtió en un centro global de producción de componentes metalúrgicos y que tanto las empresas estadounidenses como las europeas recurren a esos proveedores para mejorar costos y prestaciones.
La incorporación de piezas importadas permite acceder, en algunos casos, a componentes de mayor calidad y mejorar el rendimiento de las máquinas. No obstante, Richiger advirtió que la industria argentina tuvo que adaptarse después de muchos años de restricciones, durante los cuales las empresas debieron fabricar localmente prácticamente todos sus insumos.
La empresa trabaja principalmente con proveedores nacionales para adquirir chapa, su principal insumo, y compra directamente a las usinas siderúrgicas.
La importancia de adaptarse
Para el empresario, el nuevo contexto económico exige una transformación en la forma de gestionar las industrias. Consideró que la menor inflación obliga a mejorar permanentemente la eficiencia y reducir costos, ya que "las ineficiencias ya no las paga la inflación". En ese sentido, sostuvo que las empresas que logren adaptarse estarán en mejores condiciones para competir tanto en el mercado interno como en el exterior.
Aun así, valoró que el escenario de mayor estabilidad permite planificar con más precisión. La compañía procura trasladar los aumentos de manera cuidadosa, tomando en cuenta la inflación, la competencia y la capacidad de compra del mercado.
En el frente exportador, la estrategia es aún más exigente. Richiger explicó que los precios internacionales no pueden modificarse constantemente y que la empresa debe competir en países con niveles de inflación mucho más bajos. Por ese motivo, la firma mantiene desde hace aproximadamente tres años valores similares en dólares y trabaja sobre la estructura de costos para preservar la rentabilidad.
Reclamos por la presión impositiva
Uno de los principales reclamos de la industria está relacionado con el IVA. Las empresas de maquinaria agrícola venden sus productos con una alícuota del 10,5%, pero adquieren buena parte de sus insumos con una tasa del 21%. Esa diferencia genera saldos técnicos a favor que pueden acumularse durante meses y representar un importante desfinanciamiento.
“Es dinero que pasó por la empresa, pero que la empresa no tiene disponible”, explicó Richiger. El empresario sostuvo que las cámaras del sector analizan alternativas junto con las autoridades para encontrar un mecanismo que permita recuperar esos recursos con mayor rapidez.
También cuestionó el impacto de Ingresos Brutos y de los tributos municipales, como el Derecho de Registro e Inspección. En su opinión, estos gravámenes deberían estar vinculados con una contraprestación concreta y razonable, ya que inciden directamente en la competitividad de las empresas y pueden favorecer la radicación de actividades en determinados distritos.
Una empresa familiar con proyección internacional
Con más de seis décadas de historia, Richiger Maquinarias enfrenta el desafío de sostener el legado familiar y, al mismo tiempo, proyectar el crecimiento de la compañía. Para su CEO, la trayectoria representa una responsabilidad adicional: no alcanza con mantener la empresa que en la actualidad trabajan 180 empleados. También es necesario invertir, mejorar los procesos y construir una estrategia de largo plazo.