
En 1976 un gobierno peronista presidido por una mujer incompetente, cuya manifestación política más visible fue asistir a una misa en homenaje a Francisco Franco, fue derrocado por militares que desde 1930 se consideraban la reserva moral de la nación. Se dice que el gobierno de Isabel Perón era indefendible, pero si hubiera existido un mínimo de vocación democrática las instituciones podrían haberse salvado.
























