Blockchain, monedas virtuales y NFTs: el ABC del mundo de las criptomonedas

Economía 31 de enero de 2022 Por Chequeado.com
Se trata de un sistema descentralizado en el que no intervienen entidades públicas ni privadas, y que además de monedas digitales permite generar piezas de arte digitales únicas o documentos certificados. La volatilidad de su cotización, la falta de respaldo y estafas recientes generan dudas.
bitcoin-wikimedia

En los últimos años el desarrollo y la difusión de diferentes criptomonedas ganó espacio en los medios de comunicación y redes sociales, en paralelo a los fluctuantes cambios en su valor y a su aceptación como medio de pago por parte de empresas y países.

Basadas en tecnología criptográfica e ideadas originalmente como una red descentralizada que permite transacciones seguras entre sus usuarios, estas monedas digitales no son reguladas por el Estado ni por empresas privadas, y la tecnología que les dio origen es actualmente utilizada para diversas finalidades.

En esta nota te contamos cómo se ideó y cómo funciona la tecnología que está detrás del funcionamiento de las criptomonedas, cuál es el impacto económico de su irrupción en los mercados y qué otros usos comenzaron a implementarse recientemente.

¿Qué es una criptomoneda?

Las criptomonedas son un medio de pago digital que tiene como principal característica la descentralización del control de las transacciones. Es decir que en la operación no interviene ninguna entidad, ni siquiera los bancos centrales de los países.

El economista Ignacio Carballo, director del Programa Ecosistema Fintech & Digital Banking de la Universidad Católica Argentina (UCA), dijo a Chequeado que se trata de “la primera propuesta de una moneda global, descentralizada y distribuida”.

El sistema funciona a través de un mecanismo conocido como blockchain (cadena de bloques, en español). Cada criptomoneda está compuesta por bloques y cada bloque cuenta con la información de todas las transacciones realizadas con anterioridad.

A su vez, esa misma información que contiene la cadena de bloques está replicada en un sistema descentralizado, integrado por miles de usuarios individuales que se conectan a la red descargando un software en sus computadoras. A esto se la denomina red peer to peer -de igual a igual, en español-.

¿Qué son los mineros y los nodos?

Las redes descentralizadas sobre las que funcionan las diferentes criptomonedas están integradas por 2 tipos de usuarios: los nodos y los mineros.

Los nodos son los usuarios conectados a la red que cuentan con la información -parcial o completa- de toda la cadena de transacciones. Los mineros, por su parte, analizan esa información para poder validar una operación en particular.

Cuando alguien realiza una transferencia, los mineros son los encargados de comprobar si la información de la moneda que se intenta utilizar coincide con los datos que figuran en los nodos. Como el sistema utiliza criptografía (una compleja operación de cifrado), para lograrlo deben usar equipos informáticos con gran poder de procesamiento.

Una vez que un minero resolvió el cifrado, envía esa información al resto de los nodos, quienes a su vez comprueban su autenticidad e incorporan la operación a la cadena de bloques.

Carballo explicó que “el algoritmo está preparado para que cada operación se pueda resolver en un tiempo promedio de 10 minutos”. A medida que hay más poder de procesamiento (porque se suman más personas a la red), el propio algoritmo lo vuelve más difícil, de modo que la operación se sigue resolviendo en 10 minutos.

Por su parte, Ana Massacane, directora de marketing de SatoshiTango -una plataforma que permite la compra y venta de criptomonedas-, agregó que “los equipos que se requieren para minar son mucho más sofisticados. Hace 10 años atrás se podía minar con una computadora hogareña, pero hoy eso es prácticamente imposible”.

La recompensa también varía en el tiempo, reduciéndose a la mitad cada 4 años. Este proceso es conocido como halving -reducir a la mitad, en español-. En el caso del Bitcoin, en sus inicios se recibían 50 unidades por cada operación, y luego de varias divisiones desde febrero de 2020 se perciben 6,25 por cada minado.

La historia del blockchain

La historia de las criptomonedas se remonta a 2009, cuando Satoshi Nakamoto (de quien no se conoce ningún dato público, ni se sabe si es el pseudónimo de una o varias personas) publicó el denominado Libro Blanco, un artículo en el que sentó las bases tecnológicas de las criptomonedas.

Junto con la publicación apareció la primera versión del software utilizado para el minado de bitcoins, un programa de código abierto que aún hoy continúa actualizándose.

Según se explica en esa nota, el primer bloque de bitcoin fue minado por el propio Nakamoto el 3 de enero de 2009, con una recompensa de 50 bitcoins. En diciembre de 2010 el creador del bitcoin se retiró de la vida pública y no se supo más nada de él.

Desde entonces han aparecido miles de diferentes criptomonedas, la mayoría de ellas a partir del software de código abierto ideado por Nakamoto, según precisó a Chequeado Martín Volpe, ingeniero informático e integrante de Celo, una organización dedicada a la inclusión financiera digital.

¿Qué tipo de criptomonedas existen?

Actualmente se calcula que existen alrededor de 8 mil tipos de criptomonedas diferentes. Según Carballo, el 40% del total son bitcoins, mientras que Ethereum -creada en 2015 por el programador ruso Vitalik Buterin, que visitó la Argentina en diciembre último- cuenta con una cuota del 20% del total.

También se destacan Tether, Binance Coin y Dogecoin. Esta última utiliza como logo un meme, y su cotización se elevó considerablemente luego de que el CEO de Tesla, Elon Musk, publicara un mensaje en Twitter señalando que aceptaría esa criptomoneda en su compañía.

¿Cómo se consigue una criptomoneda?

Existen 3 formas de obtener criptomonedas. La más sencilla es comprarla: hay muchas opciones de billeteras digitales -conocidas como exchanges- que permiten la compra de cripto con moneda local o en dólares. Para ello se debe crear un perfil en alguna de las plataformas y vincularla a una cuenta bancaria. En estos casos se cobran comisiones por las operaciones realizadas.

Una segunda opción es vender productos o servicios y permitir que se paguen a través de criptomonedas -para ello también se requiere tener una billetera digital-.

Finalmente, también se obtienen a través del minado, aunque como se explicó, ello requiere de computadoras con un gran nivel de procesamiento.

Ventajas del sistema

El sistema creado a partir del surgimiento del Bitcoin se destaca principalmente por la descentralización y la velocidad y seguridad de las transacciones.

En relación con la seguridad, Massacane indicó que, “como todas los bloques contienen la información de los anteriores, si alguien quisiera modificar uno de ellos debería también modificar todos los demás”. Por su parte, Carballo añadió que, “al estar la red distribuida por cientos de miles de nodos, se vuelve virtualmente imposible que haya un hackeo o un robo”.

En cuanto a la descentralización, Massacane destacó que “en el sistema bancario tradicional, las transacciones están mediatizadas por un banco y diferentes intermediarios que validan las operaciones. Esto hace que, por ejemplo, una transferencia internacional pueda demorar 48 horas en acreditarse”.

En el caso de las criptomonedas, indicó que “estos intermediarios no existen como personas humanas o entidades gubernamentales o instituciones privadas, sino que son computadoras que están todo el tiempo operando, y esto acelera el proceso”.

Carballo, no obstante, señaló que la “gran contradicción” del sistema es que la minería, por sus dificultades, comienza a concentrarse en pocos grupos, al tiempo que sostuvo que la descentralización se hace más relativa en los casos de los exchanges, que cobran comisiones para operar.

Volatilidad y falta de respaldo, las principales dudas

Últimamente el valor de las criptomonedas se ha caracterizado por su volatilidad: en conjunto, su valuación global alcanzó un pico de US$ 3 billones en noviembre último, pero a finales de enero cayó a casi la mitad.

Carballo explicó que “se trata de monedas que están en fase de emisión, y esto hace que el valor sea muy volátil”. En el mismo sentido, Volpe aseguró: “El proyecto está en fase de adopción. Pero si todo el mundo lo adopta, con el tiempo esa volatilidad va a bajar”.

También existen reparos de entidades como el Fondo Monetario Internacional (FMI) en relación con la ausencia de una institución estatal que respalde a los tenedores de criptomonedas ante una eventual caída de su valor.

Otro problema derivado del auge de las criptomonedas son las estafas. En 2021, aprovechando la popularidad de la serie “El juego del Calamar”, se lanzó una criptomoneda que llevaba ese nombre, pero tiempo después sus desarrolladores desaparecieron luego de vender todas sus posiciones y llevar el valor a 0.

NFTs y smart contracts

El blockchain ha desarrollado otros usos diferentes a las criptomonedas. “Hoy hablamos de criptoactivos porque hay variantes que no son solo monedas”, aseguró Carballo a Chequeado.

El especialista indicó que “la gran disrupción planteada por la plataforma Ethereum fue utilizar el sistema cripto para otras funciones”. Así surgieron los smart contracts -contratos inteligentes-, que permiten, entre otras cosas, “digitalizar un título de propiedad, los DNI o un título universitario”.

Volpe, en tanto, agregó: “Lo que está pasando es que estas redes son una buena forma de comprobar si algo es original. Por ejemplo: se pueden emitir títulos de propiedad sobre esta red”. No obstante, indicó que “el problema de hacerlo con cosas físicas es que hay un desafío muy grande, porque son experimentos muy jóvenes”.

Del mismo modo surgieron recientemente los NFTs -token no fungible, en español-. Se trata de objetos virtuales que tienen una marca criptográfica que los hace únicos.

“La gran disrupción del mundo virtual es que todo es infinito: se puede reproducir todo sin costos. Los NFTs cambian esto y le dan unicidad al mundo virtual”, aseguró Carballo.

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