Tartamudez: ¿Cuándo comienza a hacerse visible este trastorno del habla?
La tartamudez es un trastorno comunicacional que tiene como característica la interrupción involuntaria al hablar y viene acompañada de miedo, estrés, así como de tensión muscular en la cara y el cuello y se la conoce también como espasmofernia, disfernia o disfluencia del habla.
Las personas que tartamudean saben lo que quieren decir, pero tienen dificultades para decirlo. Por ejemplo, pueden repetir o prolongar una palabra, una sílaba, una consonante o una vocal, a la vez que es posible que hagan pausas mientras hablan porque deben decir una palabra que no les resulta fácil decir, según un informe de Mayo Clinic al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.
Desde 1998, cada 22 de octubre se celebra el Día Mundial de la Conciencia del Tartamudeo, institucionalizado por la International Stuttering Association (ISA), conocida en el mundo hispanohablante con el nombre de Asociación Internacional de Tartamudos (ISAD). Con el apoyo de la Asociación Internacional de Fluidez (IFA) y la Liga Europea de Asociaciones de Tartamudez.
Al conmemorar esta fecha se pretende crear conciencia social para eliminar la discriminación y promover oportunidades para aquellos que padecen este trastorno. Esta iniciativa logró activar a las distintas asociaciones, grupos de autoayuda, profesionales, instituciones y personas en general, para trabajar, conmemorar, celebrar y concienciar en diversos lugares del mundo.
La tartamudez es común en los niños pequeños como parte normal de aprender a hablar, ya que es posible que tartamudeen cuando sus capacidades del habla o del lenguaje no se desarrollaron lo suficiente como para seguir el ritmo de lo que quieren decir y la mayoría de ellos superan este tipo de tartamudez, denominada tartamudez del desarrollo.
Sin embargo, a veces, la tartamudez es una afección crónica que persiste hasta la adultez, lo cual puede afectar la autoestima y la comunicación con otras personas. Tanto a los niños como a los adultos que tartamudean pueden beneficiarles tratamientos como la terapia del habla, dispositivos para mejorar la fluidez o una terapia cognitivo conductual.
Los síntomas
Algunos de los síntomas de la tartamudez pueden incluir los siguientes:
- Dificultad para comenzar una palabra, frase u oración.
- Prolongación de una palabra o de los sonidos dentro de una palabra.
- Repetición de un sonido, sílaba o palabra.
- Breve silencio para ciertas sílabas o palabras, o hacer una pausa antes o dentro de una palabra.
- Uso de sílabas adicionales, como “ehm” en caso de dificultad para continuar con la siguiente palabra.
- Tensión excesiva, rigidez o movimiento de la cara o la parte superior del cuerpo al pronunciar una palabra.
- Ansiedad por hablar.
- Capacidad limitada para comunicarse bien con otras personas.
Al tartamudear, puede ocurrir lo siguiente:
- Parpadeo rápido.
- Temblor de los labios o de la mandíbula.
- Movimientos inusuales de la cara, a veces denominados tics faciales.
- Movimientos de la cabeza.
- Apretón de puños.
La tartamudez puede empeorar cuando la persona está emocionada, cansada o estresada o cuando se siente cohibida, apurada o presionada, mientras que ciertas situaciones, como hablar frente a un grupo o por teléfono, pueden ser particularmente difíciles para ella. Sin embargo, la mayoría de las personas que tartamudean pueden hablar sin hacerlo cuando hablan consigo mismas y cuando cantan o hablan junto a otras personas.
Cuándo consultar a un especialista
Es frecuente que los niños de entre 2 y 5 años tengan períodos en los que quizás tartamudeen debido a que es parte del aprendizaje del habla y mejora solo, pero, si la tartamudez persiste, puede requerir un tratamiento para mejorar la fluidez del habla y por eso se debe consultar a un especialista. En tanto, debe pedirse ayuda si la tartamudez:
- Dura más de seis meses.
- Ocurre simultáneamente con otro problema del habla o del lenguaje.
- Se vuelve más frecuente o continúa a medida que el niño crece.
- Incluye tensión muscular o esfuerzo físico al intentar hablar.
- Afecta la capacidad de comunicarse eficazmente en la escuela, en el trabajo o en las situaciones sociales.
- Causa ansiedad o problemas emocionales, como miedo a participar o no hacerlo en situaciones que requieren hablar.
- Comienza en la adultez.
Agencia NA