Malaisi: "Cuando se tiene un propósito de vida, no hay lugar para las adicciones"

Sociedad 03 de julio de 2019 Por
Ante un colmado salón Rodo Maretto, el psicólogo, especialista en educación emocional, afirmó que "cuando las personas se conocen a sí misma y tienen un propósito de vida, siempre se van a elegir a sí mismo". Con una audiencia compuesta en su mayoría por docentes y padres, habló sobre poner límites sanamente a nuestros hijos y la importancia de enseñar habilidades emocionales en las escuelas para prevenir trastornos del comportamiento o alguna otra sintomatología.

Rostros de satisfacción se podía ver entre los directivos y profesionales de la Asociación Civil Lazos, abordaje integral de adicciones y conductas de riesgo, por la nutrida convocatoria que tuvieron en la tarde del lunes 1, motivada por la disertación del sicólogo Lucas Malaisi, presidente de la Fundación "Educación Emocional", titulada "Acompañando el crecimiento de nuestros hijos desde la educación emocional".

Malaisi puso mucho énfasis en "la conexión que se puede entablar con actividades que nos apasionan, porque no dejan lugar a las patologías".

También mencionó la importancia de enseñar educación emocional en las escuelas: "A los niños se les enseñan las habilidades académicas mucho antes de que las necesiten, mucho antes de que sean aplicables en la vida real, ¿por qué no enseñarles habilidades emocionales, tan importantes para el desarrollo personal, antes de que desarrollen trastornos del comportamiento o alguna otra sintomatología? ¿Es necesario esperar
a que estos trastornos aparezcan para re-educar los comportamientos de los niños? Si preparamos a los niños académicamente para que cuando necesiten escribir o sumar en sus vidas adultas sepan hacerlo, ¿por qué no enseñarles las habilidades emocionales, que tanto van a necesitar a lo largo de toda la vida? ¿Tenemos que esperar a que enfermen para recién entonces hacer una corrección o re-educación de los malos hábitos?"

Y se refirió a los límites que hay que poner a nuestros hijos como una cuestión "absolutamente necesarias, ya que organizan y crean una realidad, generan valores, transmiten maneras de ver la vida y de vivirla. Son paradigmas, anclajes a la realidad que nos proveen cierta estabilidad y, a partir de ello, generan sensación de tranquilidad y bienestar".

Para Malaisi, el establecimiento de límites consta en la mayoría de los casos– de dos etapas:

1º etapa: la transmisión del límite
Para transmitir límites no basta con verbalizarlos. Los límites necesitan, además, de algunas características clave. Han de ser: predecibles, unánimes, claros, firmes, coherentes, flexibles y aplicados con paciencia. Luego de la transmisión del límite, algunos niños necesitan verificar que efectivamente éste existe, y lo harán transgrediéndolo para ver qué sucede. Aunque te parezca raro, para terminar de poner el límite es necesario que el chico lo transgreda y vivencie las consecuencias. Sólo así aprenderá que ahí hay un límite.

2° etapa: transgresión-penitencia
En esta etapa, aunque no siempre lo haga, el niño tiende a trasgredir para verificar que había un límite, y a los tutores corresponde efectivizar las consecuencias mediante la aplicación de la penitencia. Ésta debe ser simplemente una “quita de privilegios”, en general cosas leves, ya que lo que cuenta es su valor simbólico (quedarse sin postre, sin TV, sin juguetes y cosas así) nunca un golpe, grito, insulto, sarcasmo ni demás actitudes hirientes. Además debe guardar relación con la madurez del niño (no aplicar penitencias cuando no pueden comprenderlas).

ue

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