La hora de la sociedad

Política 06 de noviembre de 2018 Por
Estamos en momentos en donde pareciera que cualquier aprendiz de autoritario de derecha puede transformarse en Jair Bolsonaro. Pero a no engañarse, si esto está pasando es porque en el vientre social algo, aún no detectado por el ecógrafo político, está comenzado a latir. De todos modos, no alcanza con presentarse como nacionalista, religioso, discriminador e intolerante; además, la sociedad deberá tomarlo en serio.
Macri - Bolsonaro
- Imagen extraída del sitio web iprofesional.com

Guillermo Moreno quiere ser Presidente de la Nación, y es probable que paradójicamente reúna acabadamente esos patrones de conducta que según el colectivo ciudadano llevaron al ex militar brasilero al poder. Pero el ex Secretario de Comercio de Néstor y Cristina sería un fiasco en las urnas porque su pasado lo condena. Formó parte de un sistema político y de valores morales que la ciudadanía ya rechazó en noviembre del 2015.

El pintoresco diputado nacional salteño Alfredo Olmedo sí quiere parecerse al Presidente electo de Brasil; pero seguramente su alter ego se derrumbaría como un castillo de arena en pleamar, cuando vea las primeras encuestas serias. Creemos que no le alcanzaría con repetir oportunistas consignas derechistas que pueden sonar atractiva como slogans; pero suenan poco verosímiles en sus labios. Por ahora.

Suponemos que las expectativas de cambio político, ideológico y moral teóricamente fueron cubiertas por Mauricio Macri. A menos que, como suele argumentar la gente del campo cuando erra sus pronósticos meteorológicos, “la tormenta se dio vuelta”, y se expanda inquietantemente en la conciencia social la posibilidad cierta del regreso de la legalización del aborto, que se profundice el ataque frontal a la Iglesia Católica (los otros cultos saben que después irían por ellos), que cobre fuerza el Caballo de Troya de la Ideología de Género dentro de la Ley de Educación Sexual Integral – ESI-; entre otras puertas que la ciudadanía no está dispuesta a tolerar que se abran porque sospecha de sus consecuencias.

Reiteramos: por ahora no necesita de un Bolsonaro para impedirlo; siente que con sus propias fuerzas lo está logrando.

Por nada los movimientos evangélicos – que en Brasil ayudaron al triunfo de Bolsonaro, se están preparando para competir en todos los órdenes. Casualmente Olmedo abrazó hace un tiempo al evangelismo.

En nuestra Provincia junto a sectores de la Iglesia Católica, sectores evangélicos les ofrecieron tal posibilidad a dos encumbrados legisladores nacionales.

Una cosa es cierta: la continuidad de la crisis económica que profundizaría el deterioro en la calidad de vida de las clases sociales más bajas y las expectativas de la clase media, junto a una probable espiralización delictiva, sumado a los factores enumerados anteriormente, podrían llegar a ser el emulsionante para el surgimiento de una alternativa “bolsonaresca” en Argentina que aún no advertimos. ¿Porque no hay nadie que la corporice?

El ex director del periódico El País de España, Antonio Caño acaba de escribir: “A cualquier lado al que miremos, casi sin excepción, vemos un similar escenario de odio, enfrentamiento, extremismo, polarización, brutal lucha partidista. Los radicales se imponen sobre los moderados, el centro pierde espacio, el pacto y la negociación dejan de ser una opción apreciada por la sociedad, que premia a los que prometen destruir al adversario político sin miramientos”.

Nosotros, humilde e irreverentemente, le sumaríamos al “adversario político” que cita Caño, todo tipo de antagonista, sea en el plano que fuere.

¿El peronismo se prepara para una final histórica?

Omar Perotti y María Eugenia Bielsa se reunieron en Rosario. Nada se supo de ese primer cónclave de primera mano; aunque los allegados al senador oriundo de Rafaela repiten que “Omar se prepara para competir, y si (María Eugenia) Bielsa decide hacerlo también, suponemos que deberían ir fijando las reglas de juego para esa contienda, pero básicamente para el día después”.

Bielsa explora alianzas con el Partido Social y Popular de Carlos del Frade y los deslumbrantes jóvenes rosarinos de Ciudad Futura, mientras se despega del kirchnerismo: “Me duele tener que sentarme en una mesa y explicar por qué robamos muchachos, y perdonen que lo diga así pero robamos, y no hay que robar en la política”, así se expresó al referirse a la situación que atraviesa la ex mandataria Cristina Fernandez de Kirchner y parte de su arco político.

De manera oportuna pero no distraída, la ex vicegobernadora de Obeid y renunciante diputada provincial definió: “La realidad es que no se puede pensar que Cristina pueda estar fuera de esto, Cristina tiene hoy el 30% de los votos; para decirlo en términos de la más dura política: con Cristina no alcanza pero sin Cristina tampoco”.

Lo que seguramente no mensura la pre aspirante gubernamental es, que a nivel nacional, si la actual senadora Cristina Fernández decidiese jugar la presidencial, difícilmente lo haría por dentro del peronismo (lo cual significaría un tremendo hándicap para Cambiemos). ¿Cuál sería entonces la bajada de línea en las provincias?

Mientras tanto, pareciera que Perotti intuyó que la manera de “entrarle” al socialismo es a través de la inseguridad y el narcotráfico, navegando al filo de la prudencia política con definiciones tan extremas como “el socialismo es responsable del narcotráfico” (Ambito Financiero) y que recibiera a manera de réplica partidaria por parte del titular del PS santafesino, Enrique Estévez la definición de “saltimbanqui de la política, sin nada nuevo para ofrecerle a Santa Fe”.

En las próximas horas seguramente la jauría del FPCyS seguramente le saldrá al cruce al rafaelino aspirante a Gobernador, habida cuenta que el socialismo nunca gobernó solo la Provincia; ¿Los radicales no tienen nada para decir?

Si Perotti quería mover el avispero, lo consiguió. Tal vez procuró adelantársele a su futura contrincante Bielsa, quien piensa exactamente lo mismo del socialismo, por el cual siente una afiebrada tirria.

Cambiemos Santa Fe. ¿Habrá internas?

Federico Angelini entró en territorio Comanche: vino a esta Capital “en representación del gobierno nacional”, corajeó, para participar de la inauguración de un complejo habitacional del fenecido PROCREAR.

Naturalmente lo acompañó José Corral, quien intensifica sus recorridas por la Provincia ante la posibilidad de que el diputado provincial rosarino y titular del PRO obtenga el “placet” presidencial para ir a primarias. En el entorno del lord mayor santafesino insisten en que La Rosada no perciben apoyo alguno hacia Angelini, a la vez que desestiman de plano que “José” quiera ir por un nuevo período en la Intendencia.

El Embajador en Uruguay, Mario Barletta le habría asegurado a quienes lo visitan asiduamente en Montevideo que no jugará a Gobernador. ¿Habría chances de que vuelva a competir por la Intendencia?

De paso, el diputado radical Jorge Henn no se privó de atender a Angelini por sus dichos sobre la deuda de la Nación con la Provincia de Santa Fe por la coparticipación: “¿Dónde se ha visto que un deudor decida cuándo, cómo y con qué va a saldar una deuda que además está respaldada por una sentencia de la Corte Suprema? ¿Qué tipo de defensa a los intereses de los santafesinos está haciendo el diputado Angelini, cuando sugiere que el gobernador debía aceptar esa vergonzosa oferta, tras haber esperado dos años y medio con responsable paciencia, una propuesta seria y adecuada a las necesidades de la provincia?”.

Lifschitz: ¿el elegido?

El socialista Gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, anida íntimas esperanzas de liderar a nivel nacional una corriente progresista que pueda zanjar esa dicotomía nacional entre el sombrío pasado kirchnerista y el frustrante presente macrista.

Lo está intentando junto con sus socios naturales: Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín, bajo el abarcador y generoso paraguas de Encuentro Progresista (¿se denominará así en Santa Fe el nuevo frente con el agregado “Santafesino”?).

Lifschitz está convencido que exhibe innegables pergaminos de efectividad y transparencia en la gestión, lo cual difícilmente sea puesto en duda, pero necesitaría de aquí a Junio del 2019 (inscripción de listas) una estrategia de instalación nacional y penetración social que no pocos suponen una hazaña homérica.

Por lo pronto, Miguel Lifschitz deberá resolver como acomoda las piezas en el FPCyS vernáculo para asegurarle la continuidad en el poder; principal marquesina para atraer la atención nacional, habida cuenta que las elecciones en Santa Fe – de no mediar sorpresas – serán anteriores al cierre de listas nacional.

A propósito, el Gobernador ya tomó la decisión de solicitarle nuevamente a la Corte Suprema de Justicia que medie para que el estado nacional le pague a Santa Fe. El recálculo de la deuda realizado por la Provincia asciende a 100 mil millones de pesos.

En tren de solidificar la presencia estadual en la contienda política, Lifschitz quiere que los nuevos hospitales Iturraspe de Santa Fe y Reconquista se inauguren entre marzo y mayo del año que viene.

Por ahora, nada que no sea el sospechosamente oportuno (por los intrigantes movimientos previos de la Conmebol) “clásico del siglo” entre Ríver y Boca -entre ambos clubes tienen el 75 % de simpatizantes del país- será más trascendente.

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