El cambio en la cúpula de Vialidad suma dudas sobre la autopista 34

Región 18 de junio de 2018 Por
Javier Iguacel asumirá en Energía, reemplazando a Juan José Aranguren. Todavía no se sabe quién lo sucederá en Vialidad, pero el relevo anuncia más demoras para decisiones políticas que son impostergables en torno al futuro de la obra de la 34.
RN 34 - AUTOPISTA RN 34
- MÁQUINAS TRABAJANDO: Una imagen que ya no se observaen la Ruta Nacional 34.

(Por Miguel González). El 21 de mayo de este año Javier Iguacel posteó su última referencia a obras en la Ruta Nacional 34. "Terminamos de repavimentar la RN34 cerca de La Banda, y ahora la estamos pintando para dejarla impecable. Mientras seguimos trabajando en otros tramos  #SantiagoDelEstero #NoAflojamos", decía el tuit de quien hasta el sábado fue Director Nacional de Vialidad. El primer comentario que recibió el posteo fue del usuario @juanquistre, y fue al meollo de la cuestión que preocupa en toda nuestra región: "Qué pasa con la RN34 autovía altura Rafaela? Viene muy lento y ya no se ven tantas máquinas trabajando Javier", preguntó el usuario. Abajo, una catarata de tuits felicitando a Iguacel por obras en otros lugares revela el trabajo de los agentes de comunicación del Gobierno en la propaganda de los actos oficiales. Pero a Juan Pablo Quistre nadie le contestó sobre el futuro de la obra de la autovía/autopista de la RN 34 entre Angélica y Sunchales.

Iguacel ya no tendrá que contestar estas preguntas que también pensaban plantearle desde Rafaela, con un tono institucional. El ahora exdirector de Vialidad Nacional fue designado por el presidente Mauricio Macri nada menos que como sucesor de Juan José Aranguren, desplazado el sábado del Ministerio de Energía.
Todavía no se sabe quién será el nuevo director de Vialidad Nacional, pero hay un dato para destacar. Los observadores políticos que analizan las acciones del Gobierno sostienen que Macri resistió hasta último momento efectuar cambios en su Gabinete porque sostiene que esos cambios trabarían los proyectos en marcha y dificultarían el día a día de la gestión en cada Ministerio. Desde ese punto de vista, el traslado de Iguacel a Energía y la nueva gestión -cualquiera sea el nombre elegido para Vialidad Nacional- significa una pésima noticia para el futuro de la Autovía/Autopista RN 34, cuya paralización es ya evidente con solo recorrer la obra entre Angélica y Sunchales.

La continuidad de la obra está vinculada a decisiones políticas claves. La empresa contratista no cobra desde hace más de cinco meses: el último certificado que pudo cobrar data de febrero último. Pero no quiere continuar, además, porque hasta que no se resuelva si la ruta será convertida en autovía, como se había previsto originalmente, o en autopista, como había anunciado con bombos y platillos el Gobierno –incluso con el presidente Macri realizando un acto de campaña en la Variante Rafaela- se encuentra con tropiezos técnicos, como por ejemplo la resolución del enlace entre la traza histórica de la 34 y la Variante Rafaela, en la zona Sur de la ciudad. En buen castellano: no se puede avanzar más allá de lo ya ejecutado hasta que no se conozca si será autopista o autovía, una cuestión que debería estar resuelta desde hace muchos meses, pero que quedó postergada a medida que el Gobierno fue envolviéndose en la necesidad de ajustar sus cuentas y achicar sus planes de obras públicas.

Con la salida de Iguacel de la Dirección Nacional de Vialidad, todo hace suponer que habrá más demoras e incertidumbre. De hecho, las autoridades locales habían pedido una nueva audiencia a Iguacel, para llevarle el mismo planteo que ya le habían hecho en noviembre del año pasado: la necesidad de que se contemplaran algunas obras complementarias. Pero ahora todo entra en un cono de sombras que son cada vez más preocupantes, porque las demoras se prolongan y la 34 parece estar –a diferencia de la Autopista 19, que avanza con gran ritmo entre San Francisco y Arroyito, que se inició después que la obra de la 34 pero está en pleno ritmo de trabajos, incluso durante días feriados- , por razones que no encuentran otra explicación que las puramente políticas, entre las que recibirán el tijeretazo del ajuste. Si con Iguacel en el cargo no se sabía que ocurriría y había demoras, con un nuevo administrador que deberá ponerse al tanto de todo, las decisiones políticas se pueden postergar eternamente.

Relato sin respuestas
La construcción del relato oficial en torno a las obras públicas es muy visible en la red del pajarito, donde muchos tuiteros son agentes del aparato de comunicación del Gobierno. Como parece serlo una tal @julimperiale, que se manifiesta como "rosarina y de central", y en diciembre posteó asegurando que "el tramo de Angélica-Sunchales va increíblemente rápido, siempre se ve gente trabajando a la hora que pases !!! Gracias por convertirla en autopista, espero que lleguen pronto hasta Rosario!!!", cuando en realidad ya el ritmo de obra estaba en ese momento muy comprometido. A la usuaria @julimperiale habría que decirle que todavía no se sabe, seis meses después de su posteo, si la obra será o no una autopista.
En el portal informativo de Vialidad Nacional, también la última referencia informativa es de hace un mes atrás, el 18 de mayo. Un solo párrafo y ninguna certeza sobre el futuro: "Seguimos avanzando en la construcción de variante a Rafaela, proyecto que desarrollamos en el marco de la construcción de la Autopista Rosario-Sunchales. En este momento, estamos ejecutando los primeros trabajos de terraplanado y movimiento de suelo. La nueva variante tendrá cuatro carriles y dos cruces ferroviarios que desviarán el tránsito del centro de la ciudad. Las actividades avanzan en tres frentes: en los trayectos más adelantados con tareas de riego y colocación de cemento. En los extremos seguimos con el terraplenado. Mientas que en el resto ya estamos tirando las primeras capas de pavimento". Hasta ahí todo lo que Vialidad Nacional tiene para decir de la obra, mientras los accidentes se suceden y ahora también la ruta en uso, con grandes huellones y falta de mantenimiento, comienza a sufrir las consecuencias de la falta de inversión.

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