El dilema de SanCor: de dónde sacar leche para salir de la crisis

Empresas 08/05/2017 Por
El “salvataje” de $450 millones es un paliativo financiero que no resuelve el problema de fondo: cómo obtener el descomunal volumen de materia prima necesario para hacer viable la estructura industrial tal como está.
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La crisis de SanCor derivó esta semana en una pelea de todos contra todos, complicando aún más la posibilidad de encontrar una salida ordenada para el delicado momento de la cooperativa en particular y de la lechería en general.

A los fuertes cruces entre dirigentes ruralistas, sindicalistas y empresas lácteas -más el aporte del presidente de la Nación, Mauricio Macri, que a su paso por Santa Fe acusó a la gestión política kirchnerista, los directivos sancoristas y Atilra de ser parte del problema. El mismo día se logró un acuerdo que destrabó el envío de $450 millones de la Nación a la cooperativa a cambio de la reducción del aporte solidario (a $700 por empleados Pymes y $1.500 en las grandes industrias) y la renegociación -a futuro- del Convenio Colectivo de Trabajo de la industria lechera.

En la práctica este pacto es un paliativo, puesto que los cheques rebotados de la cooperativa suman $802 millones según consta en los registros del Banco Central (BCRA). Pedro Morini, Secretario de Lechería de la provincia, consideró que “significa un puente para que la empresa pueda tener una estrategia y armar una nueva sociedad con otra empresa”, aunque consideró poco probable que “ni los trabajadores, ni los productores puedan cobrar todo lo que se les debe”. A lo sumo, “permitirá que la rueda comience a girar nuevamente”.

En tales circunstancias, cualquier pronóstico sobre el futuro inmediato de SanCor era inevitablemente pesimista al cierre de esta edición. Pero no cualquiera se animaba a decirlo. Excepto un conocedor del sector como Miguel Romano, productor lechero y martillero de la Cooperativa Guillermo Lehmann, que al ser consultado por Campolitoral no dudó en disparar contra los malos dirigentes, la connivencia política y la falta de compromiso para atender lo importante además de lo urgente. También hizo un planteo realista sobre el contexto en el que se intentaría la recuperación de la cooperativa, caracterizado por una tendencia al achicamiento de la lechería nacional y una menor disponibilidad de materia prima (que le haría aún más difícil a SanCor recuperar el volumen de leche que migró a otras usinas y desbalanceo aún más la relación entre litros elaborados y cantidad de empleados).

¿Quién la querría?

“El modelo cooperativo es lo mejor que existe en el mundo, el problema son las personas; si actúan en beneficio particular no va a funcionar”, lanzó como introducción, y recordó que “todos los gobiernos la han ayudado (a la cooperativa SanCor) y para qué: para derramar más agua en el mar, para que se pierda, porque no han corregido nada”.

El ejemplo más reciente de lo que mencionó Romano fue el acuerdo con Venezuela, cuyos recursos podrían -según su criterio- haber aportado a un ordenamiento financiero. “¿Por qué cuando tenían esos recursos le pagaron al tambero más que el resto de las industrias?”, planteó, y se preguntó si no hubiese sido más responsable “guardar algo de plata para una liquidez más lenta”.

Para el martillero, el nudo gordiano del problema de SanCor es la eficiencia industrial, entendida como la relación entre litros procesados y cantidad de empleados. Al respecto, mencionó industrias en la región que trabajan en un rango de 1.300 a 3.000 litros por trabajador, mientras en SanCor “llegaron a tener uno cada mil litros y hoy tienen 700.000 litros con 4.000 empleados (175 litros por cada uno); entonces no hay solución”. Sin corregir esto, aseguró que la posibilidad de encontrar un comprador se dificultará “porque -además- la leche que se le fue a SanCor no vuelve más, porque ya la absorbieron otras industrias”.

A ello sumó otro problema: la menor producción que registra la lechería nacional por problemas climáticos y bajos precios. Al respecto, el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA) reportó en 2016 una caída del 12.5% en la producción nacional de leche y el cierre de 460 tambos. En la provincia, el retroceso productivo fue del 17.5% respecto de 2015 (507 millones de litros menos) y casi 19.8% menor que 2013. “¿Entonces cómo hacés para recuperar esa industria? ¿de dónde sacás los litros, si se necesitan 8 millones; es imposible, es irremediable”.

Encrucijada

La tendencia al estancamiento del sector es, por lo tanto, una seria dificultad para recuperar una empresa del tamaño de SanCor y se evidencia en los remates de hacienda. “Todos los días me llama un tipo para vender el tambo; ayer en un remate televisado, hubo productores que vendieron hacienda para pagar los cheques devueltos por la cooperativa”.

Desde su punto de vista el balance entre los establecimientos que cierran y los que pueden incrementar la producción es neutro “y si el país sigue creciendo hay que hacer más litros de leche y no lo vamos a tener, porque el tambo que queda va a crecer un poquito pero los que cerraron fueron a agricultura o cría y no vuelven; es la radiografía de la lechería en el corto plazo”. A futuro, consideró que se podría crecer pero siempre y cuando a las industrias se les aliviane la carga que hoy implican las exigencias gremiales y la conflictividad que generan. En ese sentido mencionó la reacción de Atilra de bloquear industrias ante el desacuerdo por SanCor: “fueron a cortar las industrias que están trabajando; van a destruir la lechería, todos los días tengo consultas para rematar tambos”.

Finalmente, Romano trazó un diagnósitco complicado. “No le veo solución en el corto plazo (a la situación de la cooperativa), ni poniendo plata… porque hay que conseguir los 3 o 4 millones de litros, que no es fácil porque ya están en otras industrias; entonces tenés que preparar una fábrica para 1 millón de litros para 1.000 empleados; ¿y qué hacés con los otros 3.000′; por otro lado la lechería está decayendo y van a faltar litros en todas las industrias, que no van a dejar ir es materia prima”.

Juan Manuel Fernández
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