Cremas & Co.: cómo leer bien la etiqueta de un producto de belleza

Mujer 19/06/2014
En algo todos se parecen: prometen realizar magia de manera rápida y efectiva. Es así, según sus publicidades en pocos días podemos tener 10 años menos (o, por lo menos, parecer que los tenemos). Sin embargo, cada envase revela la verdad detrás de estos "milagros" de belleza. Una experta nos enseña a descubrirla.

Cuanto más conocimiento tenemos, mejor podemos decidir acerca de la compra de productos, sobre todo en el mercado de la cosmética, que utiliza un lenguaje seductor, lleno de promesas y que describe las cualidades de los artículos de belleza de una manera que roza con la fantasía.

Sin embargo, para quienes quieran información verdadera, las etiquetas la brindan en cantidad necesaria y suficiente. Lo que sucede es que, en muchas ocasiones, no sabemos que la información está ni cómo decodificarla.

 

En detalle

En principio, los productos cosméticos tienen dos tipos de packaging: el primario (que es el envase dentro del cual está el producto, ya sea crema, loción u otro) y el secundario (que es la caja que contiene el envase).

El envase primario puede tener diferentes características según la índole del producto que contiene. Por ejemplo, para productos cremosos se prefieren los potes, pomos o frascos con pulsador, entre otros. Para los líquidos son ideales los goteros, ampollas o frascos con bomba de spray. En este envase deben constar el número de lote y la fecha de vencimiento.

El número de lote es aquel con que el producto ha sido inscripto en el laboratorio cuando se ha fabricado. Es un dato vital si se desea presentar una queja porque permite rastrear dónde ha sido distribuida la partida y, de ser necesario, cotejar el producto objetado con un testigo que debe estar almacenado durante un mínimo de dos años. Es decir que el número de lote es una suerte de DNI del producto.

La fecha de vencimiento es muy importante para determinar si el producto está en condiciones de ser consumido. Por eso, al comprar un producto es preferible que la fecha de vencimiento sea lo más lejana posible, teniendo en cuenta que la duración de los productos cosméticos se extiende entre dos y tres años.

En el envase secundario, en cambio, debe constar el responsable de la elaboración del producto. Este dato se presenta como un número de legajo que identifica el laboratorio elaborador. Los laboratorios autorizados son controlados por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología –ANMAT–, en cuyo sitio web se puede encontrar el listado y, con el número de legajo, saber exactamente cuál de ellos elaboró determinado producto.

La caja también debe expresar el peso del producto siempre expresado en gramos, aun si se trata de un líquido.

Otro dato relevante es la declaración de ingredientes, que es la lista de componentes que contiene un producto. Los ingredientes se expresan en orden decreciente, es decir, el primero que figura en la lista es el más abundante. Por eso, en muchos productos encontramos el agua en primer lugar.

Al leer en una etiqueta “mineral oil” debemos saber que se trata de vaselina y que, por lo tanto, el producto es de bajo costo y no exactamente para tratamientos. Si el producto declara tener colágeno o hialurónico, por ejemplo, y esos nombres se encuentran casi al final de la etiqueta, hay que pensar que la cantidad de los activos es mínima y casi no tendrá incidencia positiva en los resultados. Por eso, los productos de calidad y con una buena concentración de activos presentarán los nombres de esos activos de la mitad para arriba de la lista, mientras que los productos de baja calidad y/o escasa concentración los mencionarán de la mitad de la lista hacia abajo.

Por último, los datos consignados en los envases, tanto primario como secundario, deben ser veraces. De otro modo, los organismos de control consideran que la empresa responsable está cometiendo fraude y aplica importantes penalizaciones.

 

Frente a las promesas que nos hacen sobre muchos de los productos cosméticos que hay en el mercado, mirar con atención las etiquetas nos permite comprar lo que queremos comprar y saber lo que estamos comprando.

 

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