Celos: cómo manejarte mejor para sufrir menos y no dañar tus relaciones

Mujer 17/03/2014
En la era digital los celos tienen un mayor escenario para potenciarse, multiplicando la posibilidad de conflictos. Podemos "espiar" a nuestra pareja en las redes sociales, saber adónde está por el GPS de su teléfono y rastrear qué hizo en su computadora a lo largo del día. Para las celosas, el sufrimiento se dispara al compás de los nuevos "recursos". Qué hacer para sobrellevarlo, cuidando a nosotras y al vínculo.

Años atrás la tecnología no influía tanto en nuestra vida cotidiana. Los medios de comunicación tenían menor acceso a la privacidad y la desconfianza se medía a partir de ciertos comportamientos, rumores, o indicios. El aroma a otro perfume en su camisa de oficina, horarios de llegada no habituales, la pérdida de señal en "reuniones" fuera de hora, eran motivo suficiente para despertar nuestros celos e inseguridades.

Hoy en día la tecnología ha evolucionado disminuyendo los filtros de confidencialidad y dejando expuesto al público lo privado. Las redes sociales, los programas de chat en la telefonía móvil, el mail, nos permiten acceder a información a toda hora. La posibilidad de saber qué está haciendo el otro a través de un perfil del Facebook o Twitter; dónde se encuentra a partir del acceso al GPS en los celulares; o a qué hora dejó de utilizar el chat mirando su última conexión, nos convierte en implacables "stalkers" o acechadoras virtuales. Los celos tienen un mayor escenario para potenciarse, generándose un conflicto mayor al querer controlarlos.

Sentir un poco de celos es normal y hasta puede resultarnos divertido ver la respuesta pasional de nuestra pareja cuando le hacemos alguna "escena". Pero cuando nuestras inseguridades empiezan a enmarañar nuestro pensamiento con ideas constantes de ser engañadas estamos frente a un problema de celos desmedidos.

La palabra celos proviene de "celar", estar alerta, vigilar. Los celos se presentan como una respuesta emocional al percibir alguna persona o situación que amenaza con quitarnos algo que consideramos de nuestra propiedad. Desconfianza, dependencia, deseo de posesión, obsesión, descrédito, intolerancia, impotencia y enojo suelen ser algunas de sus manifestaciones. Los celos nos despiertan el sentimiento a ser abandonadas impulsando el querer adueñarnos del otro sin medir consecuencias. Por lo general depositamos sospechas que la mayor parte de las veces suelen ser infundadas.

Los celos son dañinos cuando distorsionan nuestros pensamientos. Solemos presentar falsas percepciones y realizar una interpretación errónea de los hechos cotidianos con el fin de confirmar nuestras sospechas. Las constantes acusaciones, planteos o amenazas suelen afectar nuestra pareja provocando quiebres y fricciones que a veces son difíciles de superar. En el peor de los casos, pueden llegar a la agresión física y verbal, y hasta paradójicamente obtener que se cumpla la peor de nuestras fantasías: "el ser dejadas" por el celado ya harto de nuestras persecuciones.

Desde el plano psicológico, hay diferentes factores que se encuentran en la génesis de este sentimiento: sensación de inferioridad, inseguridad, falta de confianza en uno misma, temor al abandono. Todos relacionados con la baja autoestima. Cuándo estamos en este circuito, atención, es necesario frenar!

Si deseamos apaciguar los celos debemos ganar seguridad personal e iniciar un proceso de cambio interno y en nuestra relación. La premisa inicial es respetarnos y valorarnos para que sea posible hacerlo con los demás. Recuperar una buena estima.

 

Paso a paso

Un cambio lleva su tiempo. Es importante cuidar a tu pareja ya cansada de tantas embestidas y que vuelva la calma. Eso te dará un margen mayor para pensar.

- No dudes en reconocerle que tienes un problema y estas dispuesta a modificarlo. Es mejor contar con un aliado y pedirle su ayuda.

- Proponle una comunicación honesta y reflexionen en conjunto sobre aquellos aspectos que pueden estar desanudando tus reacciones. Esto los aliviará e incentivará que te acompañe en el proceso.

- Realicen un pacto de "no provocación". Él revisará aquellas conductas que encontraron como posibles disparadores y evitará repetirlas. Tú apartarás aquellos pensamientos negativos, evitando caer en "escenas" y dialogando sobre las dudas que se presenten. Siempre es mejor dar la oportunidad a que el otro nos ofrezca una explicación racional.

- Suspendan las comunicaciones virtuales y regresen al encuentro presencial o verbal. Esto disminuirá malos entendidos.

- No es conveniente reaccionar impulsivamente. Focalízate en aumentar la tolerancia y paciencia ante situaciones que te disgustan.

- Esfuérzate en discriminar los hechos de la realidad de aquellas suposiciones o fantasías incitadas por tu inseguridad, evitando caer en victimizaciones o acusaciones absurdas.

- Si te resulta difícil registrar cuando comienza tu inseguridad comparte las experiencias con amigos que puedan brindarte una visión más objetiva.

Si realizas un análisis reflexivo que incluya tus aptitudes positivas y los ítems a mejorar podrás aceptarte y mejorará tu autoestima, la sensación de seguridad y confianza personal. Al sentirte capaz y confiada a la hora de salir al mundo no dudarás en creer estar a la altura de las circunstancias de tener una pareja que te admire.

Te puede interesar