Polémica por el servicio de Radioterapia

Región 15/09/2014
La historia se repite: los intereses de una comunidad se sobreponen a la región. Las autoridades de la ciudad de Rafaela tuvieron una actitud poco feliz reclamando que se instale un acelerador lineal en esa localidad, cuando a solo 40 kilómetros va a haber uno en funcionamiento en poco tiempo.

Una inusitada polémica generó la resolución presentada por el Concejo Municipal en pleno, mediante la cual se le pedía al Gobierno provincial que, antes de realizar una multimillonaria inversión para dotar a la vecina ciudad de Rafaela de un centro de radioterapia para la atención de pacientes oncológicos, formalice un convenio con una clínica de nuestra ciudad que prontamente va a contar con un servicio de primer nivel mundial.
Todas las fuerzas locales avalaron la propuesta y coincidieron en manifestar que no se trata de una cuestión política, sino de una medida de sentido común, que permite atender con mayor calidad y comodidad una problemática que afecta a numerosas personas, ahorrando muchos recursos que podrían ser destinados a otros fines.
Sin embargo, al trascender la información en la capital departamental, a más de un dirigente se le pusieron los pelos de punta y rápidamente  reforzaron el lobby para que Rafaela cuente con su prometido centro, subestimando la iniciativa que bien podría resolver el tema sin demasiados trámites.
Más allá de lo anecdótico, la situación vuelve a ejemplificar lo difícil que resulta pensar en términos regionales, algo muy declamado, pero con permanentes tropiezos a la hora de convertirse en realidad.
Históricamente, nuestra vecina ciudad ha sabido capitalizar con mayores aciertos sus gestiones ante organismos provinciales o nacionales, haciendo prevalecer su peso político y una imagen positiva súper instalada. Pero a esa capacidad de gestión meritoriamente reconocida, también se contrapone la escasa representatividad que ha sabido construir nuestra ciudad en otros ámbitos, fallo que nos enfrenta repetidamente con nuestro complejo de inferioridad.
Muchos dirigentes subestiman las bondades de Sunchales y la equiparan con las demás localidades del Departamento, desconociendo la vital incidencia que tiene, especialmente, en la economía provincial. Así, las asimetrías respecto de los beneficios que tiene la cabecera son innumerables: obras públicas costeadas con recursos de todos, mayor inversión energética, subsidios para servicios públicos, aportes para desarrollos urbanos y habitaciones son algunos de los ejemplos que muestran los beneficios recibidos en la «Perla», mientras que acá debemos arreglarnos con lo nuestro.
Seguramente, el caso más emblemático de este tipo de despropósitos, parafraseando a los ediles locales, fue la terca intención de mejorar la infraestructura del aeródromo rafaelino, algo que difícilmente pueda equiparar las prestaciones de su similar ubicado en nuestra ciudad. Muchos recursos que solventaron todos los santafesinos, sin tener en cuenta una mirada estratégica que haga más eficaz el gasto público.
Llevará años revertir esta situación. Afortunadamente hay buenos indicios desde el sector privado y es de esperar que los representantes políticos tomen nota de estas situaciones y abandonen meras especulaciones electorales. No se trata de negar el derecho a bienes o servicios, sino a ser coherentes y eficientes, sobre todo cuando se trata del dinero de todos.

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