Maternidad diferida: la vitrificación como oportunidad

Salud 20/10/2014
El crecimiento profesional de las mujeres coincide con sus años más fértiles. Los cambios culturales y económicos las llevan en ocasiones a descartar la maternidad o a desearla cuando las posibilidades biológicas no son las mismas. La vitrificación de óvulos es una excelente respuesta para aquellas que buscan retrazar la llegada de los hijos algunos años.

Esta semana nos sorprendimos con la noticia de que algunas empresas deciden financiar la congelación de óvulos de sus empleadas para retener el talento. Empleadas que no son madres, pero querrán serlo. Esta información pone en evidencia una realidad social, económica y cultural sobre la cual la ciencia puede ofrecer algunas respuestas.
 
El crecimiento profesional de las mujeres, es decir, su período más productivo coincide con sus años más fértiles. Los cambios culturales y económicos las llevan en ocasiones a descartar la maternidad o a desearla cuando las posibilidades biológicas no son las mismas.

El factor más frecuente de limitación para lograr un embarazo en el siglo XXI es, sin dudas, la edad de la mujer. Ya sea para cumplir objetivos profesionales, económicos o de pareja estable, cada vez con mayor frecuencia se retrasa la búsqueda de un embarazo llevando a que el principal problema de salud reproductiva de este siglo sea la llegada tardía de la mujer al nacimiento de su primer hijo. Esto es relevante no solamente porque se produce una disminución natural y progresiva de la reserva ovárica y de la calidad de los óvulos sino porque los resultados de los tratamientos muestran menor efectividad cuanto mayor es la edad de la mujer.

La vitrificación como oportunidad

La vitrificación de óvulos es una excelente respuesta que la ciencia da a las necesidades personales, económicas y/o culturales. Aquellas mujeres en edad fértil que sepan que su decisión es postergar la llegada de su primer hijo, pueden recurrir a esta técnica. El beneficio es que se conservan los óvulos de la “edad” del momento en que se congelaron, por lo que la mujer puede decidir ser madre a las 40 pero con sus óvulos de cuando tenía 35.

El procedimiento consiste en estimular los ovarios con hormonas para que se produzcan varios óvulos –la cantidad dependerá de la capacidad de respuesta del ovario-, luego se aspiran los folículos que contienen los óvulos y se congelan para su conservación. La técnica utilizada es la vitrificación, que es la variante del congelamiento con descenso brusco de la temperatura y que permite lograr muy buenos resultados al descongelarlos.

Si bien este mensaje viaja por distintos canales con mucha frecuencia, la mayor parte de las mujeres aún no ha tomado conciencia de ésto y de los riesgos que una maternidad a edad avanzada acarrea (descenso de la calidad ovocitaria, compromiso de la reserva ovárica, mayor riesgo de cromosopatías fetales, incremento del riesgo obstétrico y perinatal).

 

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