Cuál es el grado de satisfacción con los efectores de salud

General 27/05/2014
El estudio arroja que tanto la salud pública como la privada se debilita a medida que se aleja de los grandes centros urbanos. La excepción en la región la protagoniza Clínica «10 de Setiembre» de Sunchales.

Días pasados se realizó con epicentro en la región oeste de la provincia de Santa Fe y en zonas aledañas de la provincia de Córdoba,  una interesante investigación por medio de la cual se buscó establecer el grado de satisfacción que la gente posee respecto de los efectores de salud a los cuales concurre habitualmente.
Se  hizo a través de la reunión de grupos, con más de sesenta usuarios de obras sociales y servicios prepagos de salud, más  una veintena de entrevistas  en profundidad a médicos y especialistas que trabajan con obras sociales y prepagas en la misma zona.  Procurándose la presencia de  usuarios de todas las obras sociales y prepagas, Eduardo Sebriano, gerente general de la prestigiosa consultora  Sens Value, encargada de realizar el sondeo indicó: «El deseo más íntimo de los usuarios de servicios para la salud, el gran ‘insight’, es el del seguro universal.  Que cuando uno necesite hacer uso de este servicio sea completo, pero a la vez humano, un ‘dador de cuidado’ que cure y contenga».
Informó que las variables que los consultados  tuvieron en cuenta  en la  medición fueron amplias y variadas, como por ejemplo «el nivel de prestaciones: clínicas, farmacias, ópticas, la cartilla de prestadores  sobre todo médicos y especialistas considerando  tener la mayor cantidad en términos de variedad;  la cobertura; el porcentaje y tipo de prácticas y servicios que cubre el efector;  atención al afiliado, en donde es muy considerado el hecho de ser tratados humanamente con amor, profesionalismo y celeridad; las cuestiones administrativas en donde además de los plazos de autorización se destaca la compra de bonos vs la tarjeta magnética».

La opinión de los usuarios
y los prestadores
Sebriano expresó que «del estudio realizado se observa que la salud pública va debilitándose a medida que uno se aleja de centros urbanos con grandes poblaciones,  los hospitales tienen menos recursos y eso se ve reflejado en el tipo de respuesta que los usuarios sienten que pueden dar.
Otro tanto ocurre con los centros privados. La excepción en la región la protagoniza la Clínica 10 de Setiembre de Sunchales. La evaluación es positiva, en general, para todos los que se atienden o atendieron allí y lo mismo ocurre con la Obra Social del Personal de la Industria Lechera (Ospil), tanto para usuarios como no usuarios que la conocen.
En este caso se destacan por un lado los recursos tecnológicos, de cantidad y variedad de médicos,  la capacitación continua, la limpieza y el buen trato, el tan anhelado aspecto de calidez humana que tanto se le reclama a  los servicios de salud, la libertad de elegir profesionales y el traslado por derivaciones a otras localidades.
El estudio realizado por Sans Value también recogió la opinión de los  prestadores del servicio de salud «quienes mencionaron que no sólo son importantes a la hora de elegir una obra social o una prepaga en donde prestar sus servicios profesionales  son aspectos que los atañen directamente, sino también y  casi en primer lugar, los que tienen que ver con el paciente porque a partir de su bienestar el prestador le puede brindar un mejor servicio y por lo tanto ganar nuevos pacientes y fidelizar al que ya tiene. Destacaron también el nivel de pagos, de los aranceles, el grado  de agilidad en el proceso de autorización de prácticas y la influencia del componente local en la organización que permite resolver con mayor rapidez cada situación.
En ese sentido indicó que «en la zona, Ospil sobresale significativamente sobre el resto de las obras sociales y en el caso de las  prepagas, con alcance nacional,  Osde y Sancor Salud también son bien evaluadas».
Profundizando sobre la opinión de los consultados sobre las obras sociales señaló que  «muchos entrevistados nos han compartido situaciones muy conmovedoras donde la obra social estuvo a prueba y se mostró a la altura de las circunstancias. Como señalaba anteriormente se destaca el caso de Ospil donde al orgullo de la fortaleza local, se le suma la perspectiva de crecimiento futuro. Un crecimiento en instalaciones y proyectos que están al mejor nivel de lo que se podría desarrollar en los grandes centros urbanos y transforman a Sunchales en un referente en materia de infraestructura dedicadas a la salud. La próxima concreción del Centro de Salud de alta complejidad genera un entusiasmo genuino y esperanzador en todos los entrevistados, independientemente de qué obra social tengan, y le otorgan a Ospil un valor de marca único en la zona».
Por último al ser consultado sobre si esa percepción positiva podría ser tomada como punto de partida  para aspirar a una cobertura mayor de afiliados,  el consultor sostuvo que sí, pero aclaró que ese paso solo lo pueden dar  «obras sociales como Ospil, que tienen una base de confianza, calidad y oferta concreta de servicios y recursos. Es más - confió-  para Ospil sería una gran oportunidad. Para otras obras sociales ese camino seria más trabajoso, más arduo».

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