Identifican factores de riesgo cardiovascular en niños deportistas

Salud 23/05/2014
Uno de cada cinco niños y adolescentes deportistas son obesos y un 2 % del total tiene la presión arterial elevada.

El dato surge de un estudio realizado en España y del que tomaron parte investigadores argentinos. El trabajo, publicado en la revista Archivos Argentinos de Pediatría, también reveló la influencia de los antecedentes hereditarios. Un tercio de los jóvenes que practican disciplinas físicas tienen obesos en la familia, un 27 % posee al menos uno de los padres con diabetes tipo 2 y un 15 % registra casos de cardiopatía isquémica o ataques cerebrales en su círculo íntimo.

La presencia de algunos de estos factores de riesgo en la infancia puede favorecer la aparición de enfermedades cardiovasculares (ECV) en la vida adulta, como la cardiopatía isquémica y los accidentes cerebrovasculares (ACV). Además, según diversos estudios epidemiológicos en poblaciones de niños no deportistas, el hallazgo de condicionantes similares o cardiopatías en familiares directos -padre, madre o abuelos- incrementaría la potencialidad de padecer estos cuadros.

 “La identificación de esos factores de riesgo cardiovascular en niños brinda información para diseñar métodos de prevención y de seguimiento de su salud a lo largo de su vida”, indicó la autora principal del estudio, la doctora Adela Cis Spoturno, de la Sección Cardiología y Medicina del Deporte del Centro de Evaluación de Niños y Adolescentes Deportistas de Almería, en España. Uno de los objetivos podría ser reducir la incidencia de eventos cardiovasculares durante la práctica deportiva, añadió.

Según los especialistas, son escasas las referencias bibliográficas sobre su búsqueda en atletas adultos profesionales y mínimas en deportistas jóvenes o adolescentes, con particular interés en la prevalencia de la obesidad o la hipertensión. Sin embargo, el grupo de trabajo considera que su detección es relevante, ya que ambas pueden contribuir a la aparición de eventos cardiovasculares durante la práctica deportiva.

Por su parte otro de los autores del estudio, el doctor Eduardo Fernández-Rostello, médico cardiólogo y director del Hospital Rivadavia de Buenos Aires, destacó que “sería recomendable que los clubes y establecimientos educativos incluyeran la realización de evaluaciones en forma rutinaria y de ser posible obligatoria.”

Sobre la salud de los deportistas

Los objetivos fueron estimar la distribución de factores de riesgo cardiovascular personales en una población específica de jóvenes atletas y relacionar la presencia de factores de riesgo en los padres o abuelos con la condición clínica de los niños. Para ello se realizó una revisión retrospectiva de las historias clínicas de niños y adolescentes que concurrieron a un examen médico deportivo.

Entre los años 2005 y 2008 fueron evaluados un total de 1021 deportistas de 6 a 16 años en dos centros médicos de España: el Instituto Deportivo Municipal (IDM) de Santoña y el Centro de Evaluación de Niños y Adolescentes Deportistas (CEDENA) de Almería. Entre los criterios de inclusión para considerarlos deportistas se buscó niños que practicaran disciplinas regularmente (más de cuatro horas semanales), participaran en competiciones y estuvieran inscriptos en sus correspondientes federaciones.

Resultados

Del total de la población estudiada, se detectaron 226 pacientes con niveles de sobrepeso u obesidad como factor personal para destacar y 21 chicos resultaron ser hipertensos. Respecto de la presencia asociada de factores de riesgo familiares en relación con el nivel de peso de los niños, la prevalencia acumulada por patologías osciló entre la ausencia y un máximo de 4 parientes afectados con dislipidemia o hipertensión por cada niño, sin diferencias significativas. La obesidad fue el factor familiar destacable aislado, en la línea materna (abuela y abuelo) de los pacientes obesos: 30% y 26% respectivamente.

Tanto Cis Spoturno como Fernández-Rostello advirtieron que muchas de estas patologías no presentan síntomas y pueden progresar a la adultez si no se las detecta y trata precozmente.

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