Estética siglo XXI: ¿qué son los cosmecéuticos?

Mujer 20/05/2014
Es un nuevo enfoque que se impone en tratamientos y cuidados. En qué consiste, qué activos emplea y qué efectos produce: revelamos el nuevo secreto de la belleza.

En la última década, la ciencia aportó a la cosmética una cantidad de nuevos desarrollos que cambiaron el enfoque de los tratamientos. Así surgieron los cosmecéuticos, productos cosméticos con ingredientes biológicamente activos en concentraciones altas.

Los cosmecéuticos están, por lo general, vinculados a tratamientos que deben ser administrados por profesionales de la estética, que están en condiciones de supervisar los efectos e indicarlos de manera personalizada.

Para el consumidor es importante saber que si los cosmecéuticos son del dominio de profesionales de la estética –cosmetólogos y cosmiatras, entre otros– los dermacéuticos, en cambio, son medicamentos dermatológicos que sólo pueden ser indicados por médicos.

 

Los activos más usados, en foco

En cuanto a los activos que se utilizan en cosmecéutica, son los mismos a los que recurre la cosmética. La diferencia radica en la concentración. Por ejemplo, un producto cosmético de renovación celular contiene ácido glicólico en una concentración máxima de 5%, mientras que en un producto cosmecéutico la concentración puede alcanzar a 8 o 10%.

Este incremento del activo requiere de una aplicación controlada y supervisada, definida según el tipo y condición de la piel, con una frecuencia de uso determinada y con algunos cuidados y precauciones específicos.

Entre los ingredientes cosmecéuticos más utilizados podemos mencionar los péptidos biomiméticos, que imitan la acción de una proteína o enzima; los aminoácidos de colágeno, elastina y fibronectina; los fosfolípidos y ceramidas; los alfahidroxiácidos como el glicólico, el láctico y el cítrico; los betahidroxiácidos como el salicílico; el recientemente descubierto ácido lactobiónico, los factores de crecimiento provenientes de semillas, brotes y cultivos especializados; las células madre de cultivos especializados de uva, manzana o argán; los ácidos grasos como el gama-linolénico, oleico y palmítico; las vitaminas C, E, A, carotenos y pantenol; los minerales como el cobre, zinc, calcio y hierro entre otros; y las enzimas de papaya y bromelina.

Pero además de activos potentes y en concentraciones altas, los productos deben ser formulados en vehículos cuyas propiedades también representen un beneficio para la piel. Así, para cada producto se tienen en cuenta la capacidad de penetración, el perfume, la textura y la evanescencia. Porque se busca que el producto penetre rápidamente y transporte los activos hasta la capa de la piel donde ejercen su acción, que tenga una fragancia agradable que contribuya a un sensorial placentero y que no deje brillo ni residuos.

 

El ¿marketing? de la belleza

En función de las estrategias de marketing, nuestro cuerpo ha sido dividido en zonas: cabeza, cuello, escote, manos, pies, piernas, cola, etc., y se nos ofrece un producto para cada sector. Por cierto, la piel del área del ojo merece formulaciones específicas porque tiene características particulares, pero el resto de la piel es la misma y tiene la misma estructura. Sin embargo, sí hay que tener en cuenta los productos corporales que tratan afecciones como celulitis, flacidez, adiposidades localizadas, foliculitis (pelos encarnados) y aquellos faciales o corporales que abordan la problemática de los diferentes tipos de piel (seca, ultraseca, mixta, normal o grasa).

La consulta con un profesional de la estética es necesaria, sobre todo si el objetivo es realizar tratamientos con productos cosmecéuticos. También existen prestigiosos servicios hospitalarios de cosmetología, aunque en general se dedican a la atención de afecciones de la piel como el acné y la rosácea.

Una piel saludable, vital, joven y luminosa requiere de una inversión. A la hora de elegir, es preferible contar con productos de excelente calidad para el cuidado básico: protección solar diaria, limpieza, humectación, renovación y elasticidad. Porque la piel tiene memoria y porque es la única que tendremos hasta el fin de nuestros días. 

 

Y más…

-Uñas. La estética de las uñas se ha puesto de moda y ha crecido mucho la variedad de esmaltes y adornos disponibles en el mercado. ¡Pero cuidado! Algunos esmaltes pueden provocar reacciones alérgicas a distancia, por ejemplo, en los párpados. 

-Cabello. Hoy existe una enorme oferta de productos de tratamiento para trastornos capilares como cuero cabelludo graso, pelo muy fino, con mucho frizz o químicamente tratado (tinturas, decoloración, etc.). Entre los productos más difundidos, encontramos las ampollas que tratan diferentes alteraciones del cabello. En general son bastante costosas y es necesario hacer una buena elección.

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