Medicina estética, con una visión integral es cada vez menos invasiva

General 29/04/2014
La medicina estética ha ampliado en los últimos tiempos su campo de acción. En primer lugar ha ganado terreno sobre las prácticas quirúrgicas, lo cual no significa que todo se puede resolver sin cirugía; siguen existiendo situaciones que solo puede corregir la cirugía plástica. 

El objetivo de la medicina estética y sus disciplinas complementarias, como también ocurre con la medicina en general, es hacer prevención.
¿Qué significa hacer prevención en estética? Si tenemos en cuenta que la piel es un órgano más, se refiere a tener una visión integral de salud donde la piel es un reflejo de un estado de equilibrio del organismo.
Esta es la base de los tratamientos de la Medicina Orthomolecular, término que lamentablemenete ha sido mal interpretado y en los últimos tiempos ha perdido prestigio por circunstancias ajenas a su esencia.
El creador de la palabra Orthomolecular fue Linus Pauling, un científico genial, ganador de dos premios Nobel, que ya a principios del siglo X X fue un revolucionario que hablaba de este indispensable equilibrio a nivel molecular para lograr un estado pleno de salud.
Hoy es indiscutible, y avalado por la medicina en general, que los procesos de oxidación y la producción de radicales libres están ligados a la presencia de enfermedades degenerativas, oncológicas y al envejecimiento, interno y externo, o estético.
Entonces, es claro que una de las formas de prevenir el envejecimiento de la piel, si lo enfocamos desde la visión de la medicina estética, es combatir estos procesos de oxidación con producción de radicales libres.
Cabe aclarar que la oxidación es un proceso químico normal del organismo, produciendo radicales libres como resultado. Ocurre que con el tiempo el organismo agota sus reservas de antioxidantes naturales, o es sometido a situaciones de gran stress oxidativo que no puede compensar, y de esta manera produce inmensas cantidades de radicales libres que son los responsables de los efectos nocivos en el organismo.
Es allí donde se transforma en algo que produce daño y también donde podemos actuar.
Esto es una explicación reducida y parcial de los procesos de envejecimiento, pero bien concreta de cómo se puede hacer prevención y hasta tratamiento de los aspectos estéticos.
El uso de antioxidantes es un tema bastante conocido, de hecho existen en el mercado farmacéutico muchos productos que los contienen,  lo que no se sabe bien es quién necesita, cuándo los necesita, cuáles antioxidantes habría que consumir  y cómo se deben administrar.
Esta es la parte de la Medicina Estética que resulta novedosa, utiliza los propios mecanismos naturales curativos del organismo, solo le aporta la «materia prima» para que lo haga, o estimula por diferentes medios esta capacidad reparadora.
Un ejemplo interesante es el.uso del plasma rico en plaquetas, o más correctamente expresado, rico en factores de crecimiento.
Las plaquetas son componentes de la sangre, que ante una herida, por ejemplo, van a «sellarla» formando un coágulo y allí, liberan factores de crecimiento, presentes en gránulos que poseen en su interior,  los cuales  son responsables de reparar el daño, estimulando la cicatrización mediante la formación de los componentes de la piel (colágeno, elástina, ácido hialurónico, etc) .
Esta aplicación sirve como tratamiento en situaciones patológicas, como en la cicatrización de úlceras crónicas, por ejemplo .
Su uso en la piel sana, permite estimular la formación de sus componentes y mejorar su aspecto estético, en foto envejecimiento, arrugas o celulitis los resultados dependen de la edad de comienzo del tratamiento y de los cuidados o agresiones previas de la piel.
La Medicina Biológica es otro ejemplo de estos tratamientos donde se aplican «peptonas» o pequeñas porciones de proteínas que el organismo se encarga de terminar de formar y usar, ejemplo colágeno y elastina.
Y para finalizar, obviamente la Medicina Estética tiene como armas los tratamientos tradicionales, como los peelings mecánicos y químicos, la toxina botulínica, los rellenos,  la mesoterapia con y sin agujas, y todo el arsenal de aparatología de uso facial y corporal .

 

Dra. Gabriela Gómez

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