Mitos y verdades del chupete: ¡sacate las dudas!

Mujer 30/04/2014
El hábito de succión es una de las primeras actividades coordinadas de los bebés. Provoca sensación de calidez y seguridad y, por eso, el chupete se convierte en un gran pacificador. ¿Qué cuidados hay que tener? ¿Cuándo y cómo hay que sacárselo? ¿Daña los dientes? Consejos de una especialista para desmitificar un tema sobre el que todos los padres tienen dudas.

El chupete siempre estuvo acompañado de opiniones a favor y en contra. Muchos padres optan por restringir su uso pero otros lo adoptan como un elemento más de la crianza de su hijo. ¿Por qué logra calmar a los bebés? El hábito de succión es una de las primeras actividades coordinadas de los recién nacidos, provoca sensación de calidez y seguridad y es por eso que se transforma en un gran pacificador.

Desde la medicina se realizaron múltiples investigaciones acerca de si es beneficioso o no. Aunque la relación causa-efecto no esté establecida, la Academia Americana de Pediatría recomienda ofrecer el chupete para dormir la siesta y a la hora de acostarse. No es necesario sacárselo mientras duerme, ya que es probable que durante el sueño lo escupa.

 

¡Llegó la hora de dejarlo ir!

El uso regular debe ser hasta los 2 años. A esa edad, sería bueno que comenzaran a usarlo sólo para dormir o en los momentos de llanto que resulte difícil calmar de otra manera. ¿Por qué tomamos esta edad como límite? El uso regular del chupete después de los 24 meses está asociado con un mayor riesgo de padecer otitis media recurrente. Además, muchos vinculan su uso con posibles consecuencias en la dentadura de los bebés, pero está confirmado que no produce malformaciones ni deformaciones óseas significativas que modifiquen la arcada dental definitiva si deja de utilizarse a tiempo.

Cuando los padres quieran emprender el abandono del chupete no es bueno hacerlo desaparecer de golpe sin mediar explicación alguna. Es muy importante hablar con el niño sobre la decisión de abandonarlo, explicarle que, de ahora en adelante, sólo se utilizará para dormir.

Se pueden utilizar refuerzos positivos para cuando logra estar durante el día sin necesidad de usarlo. Luego, se le puede ofrecer al chico algún elemento de transición para que inicie el sueño sin el chupete y, cuando lo logre, realizar alguna ceremonia de despedida del mismo: regalárselo a algún bebé o mandarlo por correo a otro lado.

¿Es posible que, una vez que abandone el chupete, el niño comience a succionarse el dedo? En general la necesidad de succionar disminuye con la edad, por lo que no sería habitual que deje el chupete y luego se chupe el dedo.

Hay algunos padres que, para ayudar, recurren a extraños métodos como pincharlo (para que al no tener aire al bebé no le guste) o darle a la tetina un par de puntadas (el hilo es áspero y el nene lo rechazará). No es recomendable pincharlo ya que el chico puede quedarse con la tetina suelta en la boca, con el riesgo de atorarse. Insistimos, lo mejor es implementar una estrategia con el consentimiento del niño.

 

Tips a tener en cuenta

-Los chupetes no deben tener elementos desmontables pequeños que el bebé se pueda tragar. Sus piezas deben estar unidas con la suficiente resistencia como para que no puedan romperse o separarse entre sí.

-Los bordes deben ser redondeados para evitar cortes o heridas.

-El disco del chupete debe tener, al menos, 2 orificios de ventilación de un diámetro mínimo de 4 milímetros, para evitar que el niño se sofoque.

-La tetina, cualquiera sea su forma, debe ser de un material flexible y tener una longitud máxima de 30 milímetros.

-Deben comprarse en envase cerrado, con la información para su uso correcto.

-Nunca atarlo alrededor del cuello.

-Deben adecuarse a la edad del bebé.

-Los chupetes pueden ser de látex. Éstos son más blandos pero se gastan y se deforman con más facilidad que los de silicona. Es recomendable cambiarlos por uno nuevo cada dos o tres meses, aunque depende de la frecuencia con que se lo utilice.

-Los de silicona están hechos de un material más rígido pero menos resistente a los mordiscos. Son fáciles de limpiar y toleran bien las altas temperaturas. Deben ser sustituidos en cuanto se aprecien marcas de mordeduras.

-Para su limpieza se recomienda lavarlo con agua potable. La teoría de limpiarlo al introducirlo en la boca de los adultos es desacertada ya que la saliva es uno de los principales transmisores de enfermedades. Se recomienda siempre utilizar el capuchón protector.

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